Las contradicciones del peronismo entrerriano: de impulsar reformas previsionales a rechazarlas desde la oposición
Un repaso por los antecedentes recientes del justicialismo provincial expone un marcado contraste de posturas. En 2017, legisladores nacionales que respondían al exgobernador Bordet acompañaron la reforma jubilatoria de Macri, y durante años el oficialismo de entonces reconoció el déficit estructural de la Caja de Jubilaciones. Hoy, el mismo espacio rechaza de plano el proyecto de Rogelio Frigerio.
La discusión en torno al proyecto de reforma previsional que impulsa la gestión del gobernador Rogelio Frigerio ha vuelto a calentar el escenario político de la provincia. Sin embargo, más allá de los detalles técnicos del debate legislativo, la coyuntura ha dejado al descubierto lo que muchos analistas y sectores del oficialismo señalan como una de las contradicciones más evidentes en el discurso del peronismo entrerriano: el drástico cambio de postura frente a la necesidad de modificar el sistema jubilatorio según el rol —de gestión u oposición— que se ocupe en el poder.
Los antecedentes históricos cercanos resultan sumamente elocuentes y exponen que el justicialismo entrerriano no siempre tuvo una mirada de rechazo absoluto hacia los cambios previsionales.
El antecedente de 2017 y el rol de Bahillo y Cresto
Para comprender el presente, es necesario remontarse a diciembre de 2017. En el marco de una de las votaciones más trascendentes y debatidas del mandato de Mauricio Macri, los entonces diputados nacionales por Entre Ríos, Juan José Bahillo y Mayda Cresto, levantaron la mano para aprobar la reforma previsional nacional que modificó la fórmula de movilidad jubilatoria.
Aquel voto favorable no fue una decisión aislada, sino que se dio en estricta sintonía con la estrategia política del entonces gobernador Gustavo Bordet, quien respaldaba el Consenso Fiscal firmado entre la Nación y las provincias para intentar dotar de previsibilidad a las arcas públicas.
La paradoja del escenario actual se personaliza de manera nítida:
Juan José Bahillo, quien en 2017 convalidó la reforma previsional nacional en el Congreso de la Nación, hoy ocupa una banca como diputado provincial.
Desde su rol actual en la Legislatura entrerriana, Bahillo forma parte activa del bloque que rechaza de manera categórica cualquier debate o modificación sobre el sistema jubilatorio planteado por la administración de Juntos por el Cambio.
El diagnóstico que Bordet reconocía cuando gobernaba
La inconsistencia discursiva se profundiza al analizar los propios discursos oficiales de la gestión provincial anterior. Durante sus dos mandatos como gobernador, el propio Gustavo Bordet admitió de forma pública y reiterada que la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos enfrentaba un severo problema de sustentabilidad.
En reiteradas oportunidades, el exmandatario advirtió que el déficit previsional creciente representaba una de las mayores amenazas para el equilibrio de las finanzas públicas entrerrianas, comprometiendo los recursos de futuras administraciones si no se tomaban decisiones de fondo para corregir las asimetrías del sistema.
Diferentes proyectos, el mismo debate de fondo
Si bien es técnicamente correcto señalar que la reforma previsional nacional de 2017 y el actual proyecto de ley provincial que debate la Legislatura entrerriana no son idénticos en su articulado, el eje del cuestionamiento político no pasa por los tecnicismos, sino por la coherencia del diagnóstico. El problema de fondo de la Caja sigue siendo exactamente el mismo: un rojo fiscal que se expande año a año.
La crítica del oficialismo: ¿Cuestión de contenido o de roles?
Desde el oficialismo provincial argumentan que este rechazo cerrado de la actual oposición no obedece a una discrepancia real sobre la gravedad del diagnóstico de la Caja, el cual es compartido de manera unánime en privado. Señalan que lo único que ha cambiado en esta ecuación es el lugar que ocupa el peronismo en el tablero político.
Las reformas de los sistemas previsionales son históricamente complejas, conllevan un alto costo político y despiertan inmediatas resistencias en diversos sectores sociales. Sin embargo, la historia legislativa entrerriana reciente deja flotando una pregunta de difícil respuesta para el principal bloque opositor: si cuando eran gobierno sostenían que era urgente e imprescindible reformar el sistema previsional e incluso acompañaban esas medidas en el Congreso, ¿por qué hoy consideran inaceptable abrir esa misma discusión en la provincia?
Para un amplio sector de la opinión pública, la férrea resistencia actual no parece estar vinculada a las particularidades del proyecto de ley, sino sencillamente a quién es el encargado de impulsarlo desde el sillón de Urquiza.
