Ganó más de $1.000 millones en el Quini 6 y cobró al día siguiente: mantienen su identidad en secreto
El ganador del Quini 6 que acertó la boleta vendida en una agencia entrerriana ya cobró los más de $1.000 millones. El agenciero Elbio Pérez reveló cuándo retiró el premio y contó que el histórico acierto disparó las apuestas: “Es una locura cómo está jugando la gente”.
El ganador del Quini 6 de más de $1.000 millones, cuya boleta fue vendida en la agencia El Garage de Viale, ya cobró el extraordinario premio y consiguió mantener su identidad bajo absoluta reserva. Elbio Pérez, titular de la tómbola donde se confeccionó la apuesta, confirmó a Elonce que el afortunado se presentó a retirar el dinero apenas un día después del sorteo.
La incógnita había acompañado al histórico premio desde que se conoció que uno de los tickets ganadores había sido vendido en la agencia Nº 747. ¿El apostador sabía que se había convertido en millonario? ¿Había revisado la boleta? ¿Cuándo aparecería para cobrarla? Pérez terminó con una parte del misterio, aunque la pregunta principal continúa sin respuesta: nadie en la localidad sabe quién fue.
“Lo único que me enteré es que el premio fue cobrado, nada más. No sé si es un hombre, si es una mujer, eso no lo sabemos”, aseguró el agenciero. Y aportó el dato que sorprendió por la rapidez con la que actuó el ganador: “El domingo fue el sorteo y el mismo lunes se había cobrado”.
La confirmación llegó posteriormente hasta la agencia. Pérez explicó que fue informado aproximadamente una semana después de que el trámite ya se había concretado. De esta manera, quedó despejada cualquier posibilidad de que el ticket permaneciera olvidado en algún bolsillo o que su propietario todavía desconociera que tenía una fortuna en sus manos.
El ganador, sin embargo, consiguió aquello que muchos apostadores desean cuando imaginan acertar los seis números: conservar el anonimato. Ni siquiera el hombre que le vendió la jugada conoció su identidad. “En buena hora que lo haya cobrado”, expresó Pérez al confirmar la noticia.
El agenciero destacó además la magnitud que tuvo el premio para la provincia. “Realmente, el monto es increíble. Y que se haya dado en Entre Ríos también es importante, porque es una de las provincias que más premios tiene en todo el país”, señaló. Para su agencia, además, significó cumplir un deseo largamente esperado: “Siempre deseamos que saliera en Viale y, gracias a Dios, se dio en la 747”.
La repercusión no terminó con el cobro. Desde que se conoció que allí había sido confeccionada la apuesta multimillonaria, la agencia comenzó a experimentar un movimiento diferente. El histórico acierto funcionó como una suerte de imán para jugadores habituales y también para personas de otras localidades que quisieron probar suerte en el mismo lugar.
“A partir de ese premio que se dio en Viale, es una locura cómo está jugando la gente”, describió Pérez. Según explicó, el incremento coincidió además con una sucesión de importantes pozos y premios del Quini 6 registrados en Entre Ríos. Mencionó antecedentes recientes en Paraná, Diamante y otras localidades de la provincia antes de que la fortuna llegara a su propia agencia.
El fenómeno se hizo especialmente visible durante el sorteo aniversario del juego. Pérez recordó que el elevado pozo provocó una demanda extraordinaria: “Fue una locura la cantidad de tickets que se vendieron”. Para el agenciero, los montos acumulados y la frecuencia con la que aparecen ganadores alimentaron el interés de quienes buscan acertar los seis números.
Pero el premio de más de $1.000 millones produjo otro efecto: la clientela dejó de estar limitada a quienes podían acercarse personalmente hasta el local. Pérez comenzó a recibir mensajes de jugadores interesados en apostar desde otras ciudades, una modalidad que algunas agencias ya utilizaban y que él decidió incorporar.
“Me ha mandado gente de Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Diamante, Crespo, Paraná, Santa Fe y Rosario”, enumeró. El mecanismo, según relató, consiste en recibir la solicitud de la jugada, verificar el pago y luego enviar una imagen del ticket confeccionado.
La posibilidad resultó especialmente práctica para quienes no pueden concurrir dentro del horario comercial. “A veces a la gente le queda incómodo por los horarios de trabajo, por los tiempos o por el cierre. Te manda un mensaje y pregunta: ‘¿Puedo jugar un Quini?’. No hay ningún problema”, contó a Elonce. Y agregó que, mientras exista tiempo suficiente para cargar la apuesta antes del cierre, la agencia puede realizarla.
Pérez aclaró que las apuestas gestionadas mediante el teléfono no nacieron con el premio vendido en su comercio. Otros agencieros ya utilizaban el sistema y, particularmente en Santa Fe, aseguró que era una práctica extendida. Sin embargo, la repercusión del ganador aceleró su implementación en el establecimiento.
“Nosotros estamos en un grupo de WhatsApp de agencieros y algunas agencias ya venían haciendo ese sistema. Yo sabía de otros lugares, de Santa Fe, donde también se jugaba mucho por teléfono”, explicó. Después llegó la decisión de probarlo: “Empezamos, lo implementamos y la gente juega”.
Para Pérez, el cambio amplió notablemente el alcance de la agencia. El establecimiento que quedó asociado al histórico premio ya no recibe solamente a vecinos de la zona: los mensajes llegan desde distintos puntos de Entre Ríos e incluso desde otras provincias.
El agenciero consideró que, con esa dinámica, no sería extraño que en algún momento un premio vendido allí termine en manos de una persona que viva lejos de Viale.
Otro aspecto destacado por Pérez fue la posibilidad de identificar determinados tickets con el DNI del apostador. Según explicó durante la entrevista, esa alternativa brinda una seguridad adicional porque vincula la jugada con una persona determinada al momento del cobro.
“Yo también le ofrezco a la gente que juega al Quini 6 hacerlo con el DNI. Entonces, con el DNI lo puede cobrar solamente la persona que lo tiene puesto, porque los otros, sin DNI, los puede cobrar cualquiera”, explicó.
El agenciero reconoció que algunos jugadores son reticentes porque temen perder el anonimato en caso de obtener una suma importante. Sin embargo, remarcó que la información personal no queda expuesta públicamente. “Mucha gente dice: ‘No lo quiero hacer con DNI porque se va a saber enseguida quién es’. Pero eso lo sabe solamente la gente de la Lotería de Santa Fe; la gente no sabe”, sostuvo.
El caso del ganador multimillonario también sirvió para que Pérez planteara una recomendación que, según aseguró, muchos apostadores pasan por alto: controlar el ticket aunque los seis números principales no hayan tenido ganador.
El problema aparece cuando se informa que determinado pozo quedó vacante. Para algunos jugadores, eso significa erróneamente que no hubo ningún premio. “Cuando en la transmisión dicen que el pozo quedó vacante, la gente cree que ya no tiene más premios y que nadie ganó nada. En realidad, no se ganó el premio puntual, pero hay otros premios”, explicó a Elonce.
Según indicó, las distintas modalidades contemplan categorías inferiores para quienes obtienen menos aciertos. “Con el Tradicional podés sacar con cuatro y con cinco; después tenés otras categorías y también está el premio extra”, señaló. Pérez contó que recibe clientes que llegan con tickets sin saber que contienen premios menores.
La situación no se limita al Quini 6. El agenciero aseguró que algo similar ocurre con otras apuestas y que, en determinadas ocasiones, los jugadores nunca regresan a verificar sus comprobantes.
“Hay gente que juega y no las controla, y tienen premio”, advirtió. Cuando transcurre el plazo correspondiente sin que aparezca el apostador, explicó, el dinero no permanece en poder de la agencia: “Nosotros, lamentablemente, después tenemos que devolver esa plata. Si no cobra el premio, hay que devolverlo”.
Por eso, después de haber vendido una boleta que convirtió a un desconocido en ganador de más de $1.000 millones, Pérez insistió con una recomendación sencilla: guardar y revisar cada ticket. El protagonista de esta historia sí lo hizo.
Supo que había ganado, actuó rápidamente y, apenas unas horas después del sorteo, inició el trámite para quedarse con el premio. Su nombre continúa siendo un misterio; la agencia donde comenzó la historia, en cambio, quedó definitivamente marcada por aquel golpe de suerte.
