Se desarrolló en el norte entrerriano el monitoreo de flebótomos transmisores de la leishmaniasis visceral
Desde el comienzo del año, el programa provincial de Zoonosis y Vectores, dependiente del Ministerio de Salud, realizó el seguimiento de flebótomos transmisores de esta enfermedad parasitaria en Chajarí, San Jaime de la Frontera y Federación.
Las tareas se desarrollaron en coordinación con las áreas intervinientes de municipios y hospitales públicos.
Cabe señalar que la leishmaniasis visceral es una enfermedad grave que afecta a personas y perros. Se transmite a través de la picadura de un insecto muy pequeño (de 2 a 4 milímetros) denominado flebótomo. Cuando este insecto pica a un perro infectado (ellos son el reservorio de esta enfermedad) con el parásito que causa leishmaniasis, tenga o no tenga síntomas, al succionar la sangre puede también ingerirlo. La vez siguiente que pique a otro perro o persona, el parásito pasará a ellos infectándolos.
En este sentido, el equipo técnico de dicho programa viajó a estas tres localidades a fin de llevar a cabo la disposición de mini trampas de luz durante tres noches seguidas para capturar al vector. Asimismo, se procedió a la extracción de sangre de los caninos del área monitoreada.
Los resultados de estas trampas van a ser analizados por Zoonosis y Vectores de la cartera sanitaria entrerriana y el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemoepidemias (Cendie) ANLIS Malbrán y los resultados de los caninos serán analizados por el Laboratorio Provincial de Epidemiología. “Luego de obtener los resultados, se socializarán con los municipios y áreas correspondientes, y brindaremos los protocolos a seguir”, señaló el responsable del programa, Jerónimo Garcilazo Amatti, quien remarcó: “este trabajo se realiza de manera ininterrumpida desde 2016”.
En este marco, el norte entrerriano constituye el área de mayor riesgo sanitario, ya que presenta una combinación de factores que favorecen la circulación de la enfermedad, como la positividad detectada en la población canina y en las trampas, sumado a que se trata de una patología de origen tropical cuya expansión se ve favorecida por temperaturas elevadas y la deforestación.
Cabe indicar que, a partir de los antecedentes registrados en 2009 en Monte Caseros (Corrientes), donde se comprobó la dispersión hacia el sur del vector, se advirtió que Entre Ríos constituía un área vulnerable frente a la leishmaniasis visceral. En este contexto, la provincia desarrolla dicho monitoreo del insecto vector de manera sistemática en distintas localidades del norte entrerriano.
Por último, Garcilazo Amatti destacó: “La provincia sostiene, desde hace más de una década, un proceso continuo de capacitación y fortalecimiento técnico que permite llevar adelante este tipo de análisis y monitoreos de manera sistemática. Entre Ríos cuenta con un equipo consolidado que trabaja de forma permanente en la vigilancia de la leishmaniasis visceral. La información generada muestra el escenario epidemiológico local para que se puedan tomar las medidas de prevención necesarias, dicha información es puesta a disposición de los municipios, con el objetivo de que puedan adoptar oportunamente las medidas preventivas y de control necesarias, lo que posiciona a la provincia en un rol de anticipación y abordaje integral frente a esta enfermedad”.
