INTERÉS GENERAL

“Si la mayor cantidad de jubilados está en edades muy tempranas, el sistema entra en problemas”, advirtió el titular de la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos ante el debate previsional

La sostenibilidad del sistema previsional volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública. Diseñado hace más de 30 años, en un contexto laboral y social muy distinto al actual, hoy enfrenta nuevos desafíos: la baja del trabajo formal, el aumento sostenido de jubilados y pensionados, los regímenes especiales y la discusión sobre la edad jubilatoria.

 

Este escenario abre interrogantes sobre cómo se sostiene actualmente la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos y qué modificaciones se analizan para adaptarla a los tiempos que corren. En ese contexto, Gastón Bagnat, presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la provincia, para conocer cómo se afronta esta realidad, qué establece el marco legal vigente y cuáles son los debates que ya están sobre la mesa de cara al futuro.

Menos activos, más pasivos: una ecuación que se desgasta

Consultado sobre el impacto de la baja del trabajo formal y el crecimiento del número de jubilados, Bagnat explicó que el efecto no es directo en todos los casos. “No impacta directamente en la Caja provincial porque el sector privado tributa al sistema nacional vía ANSES”, aclaró, aunque advirtió que dentro del Estado sí se observa una transformación profunda del mundo laboral.

En ese sentido, señaló que “hay una tendencia general en el mundo del trabajo a la reconversión de las fuerzas laborales, y eso en el Estado es más difícil que en el sector privado”. Más que una caída abrupta, lo que hoy está en discusión es la reposición de determinados roles. “Estamos en una etapa de transición y el Estado va a tener que reformularse para adaptarse a lo que viene”, sostuvo.

Sobre la relación entre aportantes activos y pasivos, uno de los indicadores clave de la salud del sistema, Bagnat fue claro: “La ecuación activo-pasivo con el tiempo tiende a desgastarse”. Explicó que el sistema previsional funciona como una pirámide que, tras cumplir los 30 años de vigencia —umbral que la Caja alcanzó en 2023—, comienza a deteriorarse con mayor velocidad. “Cada vez se jubila más gente, la expectativa de vida aumenta y eso hace que la base de jubilados crezca de manera sostenida”, detalló, al tiempo que remarcó la necesidad de pensar medidas alternativas para amortiguar ese proceso.

Edades jubilatorias y regímenes especiales: por qué no todos se jubilan igual

Uno de los puntos que más dudas genera es la diferencia entre las edades jubilatorias según el sector. Bagnat explicó que estas diferencias están establecidas por ley y responden a regímenes específicos.

En el caso de la Policía, aclaró que no se trata de una jubilación sino de un retiro. “Los policías tienen su propia ley y pasan a retiro cuando cumplen 30 años de aporte”, indicó, señalando que incluso se computan los años de formación en la escuela policial.

Para el régimen general, regulado por la Ley 8732, detalló que “la edad jubilatoria ordinaria es de 57 años para la mujer y 62 para el hombre, con 30 años de aporte”. Esa misma edad rige para los empleados públicos que no están comprendidos en regímenes especiales.

En el caso de la docencia, explicó que se trata de un régimen diferencial: “La mujer puede jubilarse a los 52 años y el hombre a los 54, siempre que tengan 25 años frente al alumno”. Estas diferencias, señaló, responden a leyes específicas y a la historia de cada actividad.

Además, mencionó que existe una edad mínima aún menor en situaciones particulares: “Hay un régimen especial para personas que trabajan con personas con discapacidad, donde la edad mínima arranca en los 45 años”.

Reformar una ley pensada hace 30 años

Bagnat reconoció que el sistema jubilatorio provincial fue diseñado en otro contexto histórico y que hoy enfrenta desafíos estructurales. “Estamos en un proceso de evaluación de una reforma porque en 30 años no se le había hecho nada a la ley”, afirmó. Según explicó, en los últimos dos años se agotaron todas las herramientas posibles dentro del marco legal vigente y ahora se vuelve necesario discutir cambios más profundos.

Entre los ejes que se analizan, mencionó el cálculo del haber inicial y la movilidad jubilatoria. “Hay que revisar cómo se calcula el nivel inicial, la tasa de transferencia del 82% y cómo impacta la movilidad una vez que la persona se jubila”, señaló. En ese punto, advirtió que la descentralización del Estado y la autonomía de los distintos escalafones generan dificultades al momento de trasladar los aumentos salariales a los jubilados. “Eso ha desdibujado la línea de movilidad y hoy estamos afrontando contingencias que el sistema no está resistiendo”, explicó.

Otro aspecto central es la edad promedio de jubilación. “Si la mayor cantidad de jubilados está en edades muy tempranas, el sistema entra en problemas, porque implica pagar beneficios durante muchos más años de los que se aportaron”, sostuvo. En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar hacia reglas más claras y transparentes: “Lo que conviene es cobrar en función de lo que se aportó”.

Recursos, control y gestión: cómo fortalecer la Caja

Más allá del debate sobre el gasto previsional, Bagnat remarcó que también hay mucho por hacer en materia de recursos. “Venimos trabajando intensamente con Nación reclamando los fondos que por ley nos corresponden, por ser una caja que no fue transferida”, indicó.

A eso se suma el control de aportes en los distintos entes que contribuyen al sistema. “Hay mucho para hacer en la revisión de conceptos remunerativos y no remunerativos sobre los cuales se aporta”, explicó, reconociendo que se trata de cambios culturales de larga data. “Son prácticas de 30 años que no se modifican de un día para el otro”, afirmó.

En el cierre, destacó una serie de avances en la gestión cotidiana de la Caja. “En un año y medio logramos jubilar a 7.000 personas”, señaló, y enumeró la apertura de puntos de contacto en municipios, la capacitación de personal local, la implementación de un orden de mérito para la firma de expedientes y la atención los días sábado con turno previo. “Hacemos todo lo posible para que el Estado cumpla su función y la gente lo valore”, concluyó.

Fuente: Despertar Entrerriano.

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