Sol y Fruta: “Creo que el jugo nuestro, tanto cuando hacíamos Puro Sol como ahora, siempre fue muy elegido frente a otros productores”
En esta edición N° 137 de Conociendo a distintas empresas de Concordia, visitamos Sol Y Fruta, para conocer la historia de una empresa familiar que comenzó en 1996, cuando Pedro Ortega transformó su experiencia como vendedor de frutas en una propuesta innovadora: elaborar jugo de naranja para hoteles y restaurantes. Desde entonces, atravesaron crisis, cambios tecnológicos y grandes inversiones hasta consolidarse en Concordia y expandirse a distintos puntos del país.
¿Cómo comenzó la historia de Sol y Fruta?
“El negocio nació en Buenos Aires como una empresa familiar y lo sigue siendo. Yo me dedicaba a vender frutas y hortalizas que producía y tenía puestos en el Mercado Central de Buenos Aires. Siempre le vendía a empresas, hoteles, restaurantes y empresas de catering. Hasta que descubrí que algunos hoteles utilizaban máquinas automáticas para hacer jugo. Entonces le propuse a uno de ellos hacerle el jugo y llevárselo todos los días en bidones. Así nació el negocio. Al principio hacíamos el jugo, lo enfriábamos y lo llevábamos al día siguiente en una camioneta con equipo térmico. Ese jugo duraba solamente dos días.”
¿Cómo fue cambiando la empresa y cómo se eligió el nombre?
“En 2011 nos vinimos para Concordia e hicimos una fábrica de mucha mayor envergadura. En ese momento trabajábamos con la marca Puro Sol, que fue la que tuvimos durante muchos años. Después, en 2014, incorporamos una máquina de Tetrapak y eso cambió totalmente el negocio, porque el jugo ya no necesitaba frío y pudimos expandirnos mucho más. En 2016 vendimos esa fábrica y decidimos volver a hacer otra. La marca Puro Sol quedó en poder nuestro, pero hace unos diez años la empezó a trabajar otra gente. Nosotros seguimos adelante con el proyecto y con la producción de nuestros jugos desde la nueva fábrica.”
¿Qué productos venden?
“Nuestro producto estrella es el jugo de naranja, que es con lo que empezamos siempre. Se vende aproximadamente el 65% de este producto y el otro 35% se reparte entre los demás. Tenemos jugo de pomelo, arándanos sobre una base de manzana, limón con pulpa, manzana, naranja con frutilla y un jugo de cinco frutas con pulpas naturales. También tenemos un jugo de naranja elaborado con 50% de jugo exprimido que está teniendo muy buen resultado porque es más económico.”
¿Cómo fue evolucionando la producción?
“Después de unos tres años pudimos comprar un pasteurizador. Primero probamos con equipos que eran para leche, pero no funcionaban porque se atoraba la pulpa. Finalmente trajimos unos pasteurizadores apropiados de Dinamarca que permitían pasar el jugo con la pulpa. Ahí cambió el negocio totalmente. Después fuimos creciendo de a poco. Empezamos con dos máquinas de 60 litros por hora, después agregamos otras, hasta que tardamos unos diez años en comprar la primera máquina de 2.000 litros por hora. Ahí ya nos cambió bastante el panorama.”
¿Cuál fue uno de los momentos más difíciles que les tocó atravesar?
“En el año 2002 nos pegó muy fuerte. Nosotros estábamos en un crecimiento tremendo, debíamos el doble de lo que nos debían y, cuando se cayó todo, se rompió la cadena de pagos. Los proveedores nos decían que ya no había crédito y que teníamos que pagar de contado. Por suerte, entendieron la situación. Les pagábamos de contado y fuimos pagando de a poco los cheques que habían quedado pendientes. En seis meses pudimos pagarle a todo el mundo y no tuvimos necesidad de concursarnos ni nada parecido.”
Agregó: “Hoy estamos en una expansión a nivel país muy grande. Estamos tomando gente en el área de ventas acá y en distintas provincias. Estamos haciendo una expansión en Córdoba y Mendoza y también entregamos directamente en todos los pueblos de Entre Ríos, Rosario y Santa Fe. Además, tenemos un centro de distribución en Buenos Aires.”
¿Tienen clientes que los eligen desde hace muchos años?
“Sí, tenemos muchos distribuidores que están con nosotros desde hace muchos años, desde cuando hacíamos jugo refrigerado. Creo que el jugo nuestro, tanto cuando hacíamos Puro Sol como ahora, siempre fue muy elegido frente a una competencia que incluso produce mucho más que nosotros”.
Después de 30 años, ¿qué significa personalmente todo este recorrido?
“Siempre mi familia me apoyó en esto y me sigue apoyando. Yo cumplí 68 años y el médico me dijo que entre 120 y 140 años voy a vivir, así que sigo metiéndole para adelante porque todavía me queda mucho por hacer. Yo soy un tipo que siempre anda en la cornisa, llevo las cosas al límite. Si alguien me pregunta si lo volvería a hacer, te diría que tendría que estar loco. Aunque la gente que me conoce dice que estoy loco, así que evidentemente algo de eso pasó.”





