Día del Abrazo
El Día del Abrazo surgió en la década de 1980 en Estados Unidos, más precisamente en el pueblo de Clio en Michigan. Un pastor y psicólogo llamado Kevin Zaborney, que se dedicaba a trabajar con jóvenes delincuentes de Boysville en Mount Morris, fue quien decidió crear esta celebración.
A través de su trabajo, el licenciado en Psicología de la Universidad de Michigan notó que la sociedad estadounidense era reacia a los abrazos, y que estaba relacionado con que se avergonzaban de mostrar sus sentimientos en público, incluso entre familiares o personas cercanas. Es más, observó una falta de espontaneidad a la hora de realizar demostraciones de afecto. En ese sentido, Zaborney concluyó que este gesto debería durar por lo menos 20 segundos como mínimo y que debería realizarse varias veces al día.
Por este motivo, decidió impulsar el Día del Abrazo como una forma de acercamiento de la sociedad, en especial en épocas de desigualdad, problemas sociales y violencia. Decidió entonces ubicarlo en el calendario entre las fechas de Navidad y el Día de San Valentín, es por eso que se celebra un 21 de enero. Con el pasar de los años, se fue popularizando en Estados Unidos gracias a que se incorporó en 1986 al Calendario de Eventos Chase, cuyo dueño era conocido de Zaborney.
Hoy en día, Kevin Zaborney sigue promoviendo esta fecha que, aunque empezó como una festividad nacional en Estados Unidos, tiene un alcance internacional y sigue expandiéndose a distintas naciones.
El abrazo universal por la paz
En la actualidad, que está marcada por la pospandemia del coronavirus y el rol que tiene la tecnológica en la sociedad, el abrazo tiene un peso mayor. Es por eso que aún hay iniciativas que buscan unir a las personas con este gesto. Ese fue el caso de “el abrazo de Asís” o el encuentro “Not Alone” (No estás solo, en inglés) que impulsó el año pasado el escritor, poeta y filántropo argentino Alejandro G. Roemmers.
Se trataron de encuentros en los cuales los participantes se abrazaban para promover la paz mundial. “El abrazo es un lenguaje que trasciende las palabras, es el idioma del corazón, un refugio que nos fortalece, donde se desvanecen las tristezas y se multiplican las alegrías. Es uno de los más grandes gestos de amor que podemos transmitir hacia las personas. En un abrazo se trascienden las barreras del lenguaje y la cultura, y se comunica directamente al corazón. Es un acto de generosidad, donde cada persona se entrega al otro, ofreciendo confort, seguridad y afecto”, reflexionó el filántropo argentino sobre esta demostración afectiva, razón por la que eligió el abrazo para estas acciones
