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Aumentó la desigualdad en Argentina: el 10% más rico gana 15 veces más que el sector de menores ingresos

La desigualdad en la distribución del ingreso volvió a profundizarse en la Argentina durante el primer trimestre de 2026. Así lo refleja el último informe de Evolución de la Distribución del Ingreso elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que muestra un deterioro de los indicadores sociales y una mayor concentración de los recursos en los sectores de mayores ingresos.

Uno de los datos más significativos es que el 10% más rico de la población percibe ingresos 15 veces superiores a los del 10% más pobre, mientras que, si se comparan los ingresos promedio, la diferencia asciende a casi 19 veces.

El índice de desigualdad volvió a subir

El Coeficiente de Gini, uno de los principales indicadores utilizados para medir la desigualdad económica, alcanzó los 0,442 puntos durante el primer trimestre de 2026.

El dato representa un retroceso respecto del mismo período de 2025, cuando el índice había sido de 0,435, y constituye el nivel más alto desde el primer trimestre de 2024, cuando la fuerte devaluación registrada a fines de 2023 había llevado el indicador a 0,467.

El índice de Gini toma valores entre 0 y 1: cuanto más cercano a cero, mayor igualdad existe en la distribución del ingreso; mientras que valores más próximos a uno reflejan una mayor concentración de la riqueza.

El 10% más rico concentra un tercio de todos los ingresos

El informe revela que el decil de mayores ingresos concentró el 33,5% del ingreso total generado en el país.

En promedio, cada persona perteneciente a ese segmento percibió ingresos por $2.435.937 durante el primer trimestre.

En el extremo opuesto, el 10% más pobre concentró apenas el 1,8% del ingreso total, con un promedio de $130.550 por persona.

La diferencia entre ambos sectores alcanza las 19 veces cuando se comparan los ingresos promedio.

Cuánto gana cada estrato social

El ingreso promedio per cápita de la población argentina fue de $728.008, mientras que la mediana se ubicó en $500.000.

El informe también permite observar la marcada distancia entre los distintos estratos sociales:

El estrato bajo (los cuatro primeros deciles) registró un ingreso promedio de $264.131.

El estrato medio (deciles del quinto al octavo) alcanzó un promedio de $644.818.

El estrato alto (los dos deciles superiores) percibió ingresos promedio de $1.823.599, casi siete veces más que el sector de menores recursos.

En total, la población analizada por el Indec comprende 30,1 millones de personas, cuyos ingresos sumaron más de $21,9 billones durante el primer trimestre del año.

Persisten las diferencias entre hombres y mujeres

El estudio también evidencia que continúa ampliándose la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Entre quienes perciben ingresos, los varones registraron un ingreso promedio individual de $1.352.247, mientras que las mujeres alcanzaron un promedio de $959.030.

En cuanto a la ocupación principal, la diferencia salarial llegó al 29,1%, el porcentaje más elevado desde que el Indec comenzó a medir este indicador en 2022.

La informalidad sigue marcando fuertes diferencias

El informe también pone de manifiesto las diferencias entre trabajadores registrados e informales.

Los asalariados con descuento jubilatorio percibieron ingresos promedio de $1.375.143, mientras que quienes trabajan sin aportes cobraron en promedio $731.150.

Esto significa que los trabajadores informales obtienen poco más de la mitad del ingreso que perciben quienes se desempeñan en empleos registrados, reflejando una de las principales desigualdades estructurales del mercado laboral argentino.

Un escenario que refleja el desafío social

Los datos difundidos por el Indec muestran que, pese a la desaceleración de la inflación observada en los últimos meses, la recuperación económica continúa siendo desigual y con una marcada concentración de los ingresos.

El incremento del Coeficiente de Gini, la ampliación de la brecha entre los sectores de mayores y menores recursos, las diferencias salariales por género y la persistencia de la desigualdad entre trabajadores formales e informales configuran un escenario que mantiene abiertos importantes desafíos en materia de distribución del ingreso y equidad social en la Argentina.

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