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Concordia, una ciudad en crecimiento para estudiantes: Testimonios sobre costos, adaptación y formación

Mientras algunos sueñan con estudiar en grandes capitales, otros encuentran su lugar en ciudades intermedias con buena oferta educativa y calidad de vida. Concordia se convirtió en una alternativa atractiva para jóvenes de toda la región,  estudiantes de distintas ciudades que eligieron esta ciudad para construir su futuro académico. Relatos de desarraigo, adaptación, aprendizajes cotidianos, turismo y oportunidades.

Concordia, segunda ciudad más poblada de Entre Ríos y sede de universidades públicas como la UTN, la UNER y varios institutos de formación superior, se ha transformado en uno de esos destinos elegidos por estudiantes del norte entrerriano, del sur correntino y otras localidades vecinas.

El cambio de ciudad: entre el entusiasmo y el desarraigo

Valentina es de Federal, tiene 20 años y cursa segundo año de Psicología en la Facultad de Ciencias de la Administración (UNER). Decidió mudarse a Concordia porque le llamó la atención el programa de estudio y distintos amigos le recomendaron la carrera.

“Fue una decisión difícil, porque soy muy familiera. Me costó mucho el primer año, me sentía sola y desorientada. Pero con el tiempo me adapté, hice amigas, encontré un lugar donde vivir tranquila y ahora estoy muy contenta de haber tomado esta decisión”.

La experiencia de Valentina no es única. El primer impacto de mudarse suele ser emocional: “Uno viene con la ilusión del estudio, pero no siempre se piensa en lo cotidiano: cocinar, hacer las compras, lavar la ropa, estudiar de noche porque trabajás de día… Es un proceso de maduración acelerado”.

Gastos y administración: aprender a sobrevivir lejos de casa

El costo de vivir en otra ciudad es una de las principales preocupaciones. Entre alquiler, transporte, comida, materiales de estudio y gastos personales, los números no siempre cierran.

Lucas, oriundo de Monte Caseros (Corrientes), estudia Ingeniería Eléctrica en la UTN Concordia y comparte casa con otros dos compañeros: “Nos organizamos para cocinar, compramos en mayoristas, y entre todos nos cuidamos. Igual se hace cuesta arriba. Vivir fuera de tu casa implica gastos que antes no tenías en cuenta. Por eso muchos buscamos trabajos part time o becas”.

Lucas valora que Concordia, a diferencia de otras ciudades universitarias más grandes, tiene costos algo más bajos: “No es lo mismo que vivir en Paraná o Rosario. Acá los alquileres son más accesibles, hay buena conectividad con las facultades, y eso ayuda. Aun así, se necesita planificación y apoyo familiar”.

Milagros vino desde Chajarí a estudiar Licenciatura en Economía en la UNER y vive en un departamento con compañeros: “Eso me ayudó un montón. Compartimos lugar, cocina, y en la facultad hay un sistema de becas para quienes no pueden pagar. También uso el comedor universitario, que por suerte sigue siendo lo que más eljo”.

Estudio y formación: por qué Concordia atrae a jóvenes de la región

Aunque muchos llegan por cercanía geográfica, la mayoría destaca la calidad de las instituciones educativas locales. La presencia de carreras de grado y tecnicaturas, tanto públicas como privadas, es un factor decisivo. “Elegí la UTN porque tiene muy buen nivel académico. Podría haberme ido a grandes ciudades, pero preferí Concordia porque tiene un tamaño justo: ni muy grande ni muy chica”, explica Lucas.

Por su parte, Milagros señala que encontró en Concordia una combinación ideal entre lo académico y lo humano: “Los profesores te conocen, hay mucho contacto directo si uno sabe meterse en el mundo facultativo. Hay que conseguir que sepan que no sos un número. Entre todos hay acompañamiento real y eso hace la diferencia”.

También se valora el hecho de que muchas de las instituciones están en zonas accesibles, y la ciudad cuenta con buena conectividad de transporte urbano.

Entre el río y los libros: ¿qué ofrece Concordia fuera del aula?

Los estudiantes consultados coinciden en que la ciudad tiene atractivos que ayudan a sobrellevar la distancia del hogar y el peso de la rutina académica. Entre ellos, mencionan los espacios naturales, las termas, la costanera, y eventos culturales como ferias, recitales o actividades estudiantiles.

Valentina destaca que salir a caminar por el parque San Carlos o por la costanera la ayuda a despejarse: “Es una ciudad que invita al paseo en las tardes. Me gusta ir a estudiar a la costanera, tomar mate con amigas o ir a alguna feria los fines de semana. No es solo estudiar, también hay que encontrar tiempo para una misma”.

Un camino de aprendizajes que va más allá del título

Todos los testimonios recogidos coinciden en algo: más allá de los estudios, mudarse a otra ciudad implica una transformación personal. Aunque aún conserva una escala media, Concordia viene consolidando su perfil como ciudad universitaria. La ampliación de residencias, la oferta de nuevas carreras y el crecimiento del transporte urbano apuntan a fortalecer esa identidad.

Desde las aulas hasta los espacios públicos, los estudiantes que llegan de otras ciudades encuentran en Concordia no solo una formación académica, sino también una experiencia de vida transformadora.

Fuente: Despertar Entrerriano

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