¿Por qué los humedales serán claves si regresa el fenómeno de El Niño?
Mientras crece la preocupación por el posible regreso del fenómeno de El Niño y las lluvias por encima de lo habitual, los humedales vuelven a ocupar un lugar central. Aunque muchas veces pasan desapercibidos o son vistos como terrenos sin utilidad, cumplen una función clave para prevenir inundaciones, conservar la biodiversidad y enfrentar el cambio climático. Sobre este escenario, Despertar Entrerriano dialogó con Eduardo Etchepare, investigador del CONICET y la UTN e integrante del Consejo de Protección de Humedales de Concordia, quien explicó por qué estos ecosistemas son mucho más importantes de lo que imaginamos.
Cuando se habla de humedales, muchas personas piensan únicamente en lagunas o bañados. Sin embargo, detrás de ese concepto existe una compleja red natural que cumple funciones esenciales para el equilibrio ambiental y también para la vida cotidiana de los concordienses: “Los humedales son ecosistemas donde el agua es el principal factor que determina cómo es el ambiente. Moldean los suelos, la vegetación y la fauna. A veces los vemos secos, pero siguen siendo áreas con una enorme humedad y continúan cumpliendo su función”, explicó Eduardo Etchepare.
En Concordia, estos ambientes tienen un valor estratégico. Están directamente vinculados al río Uruguay y a los numerosos arroyos que atraviesan la ciudad, formando parte de un sistema natural que regula el comportamiento del agua. Más que hablar de una cantidad exacta, Etchepare destacó una cifra que permite dimensionar su importancia: aproximadamente un tercio del ejido urbano de Concordia está ocupado por humedales.

Entre los cursos de agua más importantes aparecen el arroyo Manzores y el Yuquerí Grande, además de otros quince cursos principales que forman parte de esta red hídrica: “Todos ellos participan en la captación y evacuación del agua de lluvia. Son parte del funcionamiento natural de la ciudad”, señaló.
Uno de los conceptos que más remarcó durante la entrevista fue la comparación de los humedales con una enorme esponja natural.
Cuando se producen lluvias intensas o crecidas de los ríos, estos ambientes almacenan millones de metros cúbicos de agua, evitando que llegue de golpe a los sectores urbanos. Luego, durante los períodos secos, la liberan lentamente: “Si esos espacios fueron rellenados, canalizados o destruidos por el avance urbano, el agua pierde su lugar para almacenarse y termina concentrándose mucho más rápido. Ahí aparecen las inundaciones repentinas, la rotura de calles, de veredas y todos los problemas que conocemos”, explicó.
Además de reducir el impacto de las lluvias, los humedales también cumplen otras funciones fundamentales: recargan acuíferos, ayudan a depurar el agua, albergan una enorme biodiversidad y capturan hasta tres veces más carbono que las selvas tropicales, convirtiéndose en aliados clave frente al cambio climático.
El Niño y un escenario que obliga a prestar atención
Uno de los temas que más preocupa actualmente es el posible desarrollo del fenómeno de El Niño durante la segunda mitad de 2026.
Según indicó el investigador, los pronósticos muestran una alta probabilidad de precipitaciones superiores a las habituales en gran parte del centro y noreste argentino: “Los humedales vuelven a ser protagonistas porque funcionan como verdaderas esponjas. Absorben el exceso de agua, disminuyen la velocidad con la que escurre y ayudan a reducir el impacto de las crecidas”, explicó. Incluso recordó que algunos especialistas anticipan que, hacia fines de este año o principios de 2027, podrían registrarse crecidas similares a las ocurridas en 2016, una de las inundaciones más recordadas por los concordienses.

¿Hay más conciencia ambiental?
Para Etchepare, en los últimos veinte años la sociedad avanzó en materia de conciencia ambiental, aunque todavía queda un largo camino por recorrer: “Las grandes inundaciones, las sequías y los incendios ayudaron a que la gente comprenda mejor el valor de estos ambientes. Sin embargo, todavía hay quienes siguen viendo a los humedales como terrenos disponibles para rellenar o urbanizar.”
En ese sentido, sostuvo que el gran desafío pasa por transformar esa mayor sensibilización en políticas de planificación territorial que tengan respaldo científico y contemplen el funcionamiento natural de estos ecosistemas.
Actualmente, el Consejo de Protección de Humedales trabaja principalmente en tareas de difusión y concientización, mientras que un equipo técnico municipal analiza los proyectos que involucran zonas de humedales y emite dictámenes para garantizar un desarrollo urbano compatible con la conservación ambiental. Edardo aclaró que la ordenanza vigente no busca impedir el crecimiento de la ciudad, sino asegurar que cualquier intervención respete criterios técnicos que eviten perjudicar al resto de los vecinos.
Hacia el final de la entrevista, el investigador dejó una reflexión que resume el momento que atraviesan estos ecosistemas: “Hoy ya no alcanza solamente con hablar de proteger humedales. En muchos casos tenemos que empezar a hablar de restaurarlos, porque recién valoramos todo lo que nos daban cuando los perdemos.”
Y concluyó con una idea que invita a repensar el vínculo entre la ciudad y la naturaleza: “La verdadera pregunta ya no es si podemos permitirnos proteger los humedales, sino si podemos permitirnos perderlos. En una región donde convivimos con inundaciones y sequías, son una de las herramientas más eficaces que nos ofrece la naturaleza para adaptarnos al cambio climático.”
Fuente: Despertar Entrerriano.
