INTERÉS GENERAL

Ejemplo de padre: vecino de Concordia, trabaja como motomandado desde hace casi tres décadas y mandó a sus tres hijos a la universidad pública

José Antonio cumplió 57 años de edad y, en coincidencia con el 9 de Julio, celebró sus 29 años como mensajero en Concordia. Con esfuerzo, perseverancia y arriba de su moto, logró comprar su casa y ver a sus hijos convertirse en profesionales. Su emotivo mensaje para las nuevas generaciones.

En una fecha tan patria y significativa como el 9 de Julio, las historias de esfuerzo y honestidad cobran un valor especial. Este es el caso de José Antonio, un querido vecino de Concordia de 57 años que, este mismo jueves, celebró un aniversario muy particular: se cumplieron exactamente 29 años desde el día en que se subió por primera vez a una motocicleta para transformar el oficio de «motomandado» en su profesión de vida.

En una charla íntima y reflexiva, José Antonio repasó las vivencias, crisis y alegrías que atravesó a lo largo de casi tres décadas recorriendo las calles de la ciudad. Lo que comenzó como una salida laboral transitoria se convirtió en el motor que le permitió sostener a su familia, comprar su casa propia y, fundamentalmente, brindarle un futuro académico a sus tres hijos gracias al peldaño de la universidad pública.

La motito y la universidad pública: las claves del orgullo familiar

Antes de convertirse en mensajero, José Antonio se desempeñaba como canillita, pero el destino lo llevó a subirse a las dos ruedas. «Arranqué de casualidad y se me hizo una profesión. Hoy puedo mirar la trayectoria con la frente bien en alto», relató emocionado.

Su mayor orgullo radica en el presente de sus hijos, quienes lograron alcanzar metas profesionales que él no pudo transitar en su juventud debido a la necesidad de trabajar desde muy chico: «Hoy tengo un hijo que es profesor universitario de matemática, una hija que está a punto de recibirse de maestra jardinera, y otra que es técnica extraccionista de sangre y técnica laboratorista, trabajando en uno de los centros médicos de mayor prestigio de Concordia. Todo lo hice con la motito y gracias a la universidad pública», remarcó con profunda gratitud.

A lo largo de estos 29 años, José Antonio fue testigo de los momentos más complejos de la historia argentina reciente, desde las crisis donde se golpeaban las puertas de los bancos, pasando por la época de las cuasimonedas como los patacones, hasta las dificultades económicas locales actuales. «El primer lugar donde encuentra una rueda de auxilio el trabajador honrado es ser motomandado o bicimandado. Yo calculo que más del 50% de la masa obrera de Concordia, sea de la edad que sea, en algún momento ha sido mensajero», reflexionó.

La solidaridad de los clientes en los momentos más difíciles

Durante la entrevista, José Antonio recordó un grave accidente que sufrió hace unos años, cuando fue embestido desde atrás por una camioneta, lo que le causó la fractura de seis costillas y lo dejó 60 días sin poder trabajar ni generar ingresos. En ese momento crítico, la fidelidad y el cariño que sembró en la calle volvieron en forma de ayuda: «Tuve la bendición de tener clientes que me dijeron: ‘Tomá, te pago diez mandados por adelantado y cuando estés bien me los hacés’. Incluso uno me ofreció comprarme una moto para que se la pagara como pudiera. El cliente, cuando sos cumplidor y honesto, te lo reconoce y se transforma en un amigo».

Un consejo para la «muchachada» y un mensaje contra la desesperación

Consultado sobre cuál es la fórmula para mantenerse vigente y ganarse la confianza de la comunidad en una actividad donde se manejan valores y responsabilidades, el mensajero no dudó en señalar a la seriedad como el pilar fundamental.

«El consejo que le puedo dar a la muchachada que se viene es que tienen que ser responsables. El mensajero irresponsable peregrina de mensajería en mensajería y no llega a nada. Si vos al cliente lo respetás, sos cumplidor y, si te equivocás porque sos humano, te hacés cargo del error, el éxito llega», aseguró.

Para aquellos concordienses que hoy se encuentran desesperados buscando un sustento diario en un contexto difícil, José Antonio dejó un mensaje cargado de esperanza y cultura del trabajo: «Siempre se sale con esfuerzo y perseverancia. No te vas a hacer conocido de un día para el otro y vas a tener frustraciones, pero el trabajo con honradez a la larga te permite cosechar lo que sembrás. Hay que arrancar temprano, sonreír, ser amable y cumplir los objetivos. A mí la motito, en los momentos más bravos, nunca me dejó tirado», concluyó con el respeto y el cariño que se ganó legítimamente en cada esquina de Concordia.

Finalmente, José Antonio agradeció el saludo diario de los vecinos que lo cruzan por la calle, una muestra del prestigio y la confianza que este trabajador construyó a lo largo de 29 años de impecable trayectoria.

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