DESARROLLO PRODUCTIVO

El sector forestal de Entre Ríos analiza el impacto regional de la megaplanta de celulosa correntina

Aunque la inversión se concentrará en el norte correntino, especialistas advierten que generará movimientos en toda la cadena productiva regional, en un contexto complejo para la actividad forestal entrerriana.

El anuncio de una megaplanta de celulosa en la localidad de Ituzaingó, en la provincia de Corrientes, genera expectativas en el sector forestal de toda la región, aunque su impacto directo en Entre Ríos será limitado por las características productivas de la provincia.

El proyecto, que apunta a producir celulosa “fluff” y que podría convertirse en el más grande del mundo en su tipo, está previsto para entrar en funcionamiento hacia el año 2030, con una fuerte orientación al mercado internacional.

En ese marco, el ingeniero forestal y titular de la filial Costa del Uruguay de AFOA (Asociación Forestal Argentina), Fernando Dalla Tea, explicó que este tipo de inversiones “tienen un impacto a mediano y largo plazo enorme”, en toda la cadena productiva.

Una inversión que tracciona toda la cadena forestal

Dalla Tea señaló que estas plantas “son las que traccionan toda la cadena forestal”, ya que consumen tanto madera como subproductos de menor valor, lo que mejora la rentabilidad general del sector.

Además, remarcó que el desarrollo industrial responde al crecimiento previo de las plantaciones, dado que “cualquiera de estos proyectos necesita que previamente se haya venido plantando y exista hoy esa superficie para poder aprovecharla”.

Si bien la planta se ubicará en el norte de Corrientes, indicó que su radio de influencia se extenderá, por lo que “van a impactar un radio de hasta 200 kilómetros y, de alguna manera, muchas de las industrias que se abastecían en zona centro de Corrientes van a tener que venir más al sur”.

Impacto indirecto en Entre Ríos

En relación a Entre Ríos, el especialista aclaró que la provincia no sería proveedora directa de materia prima principal, debido a su perfil productivo, teniendo en cuenta que “la planta va a consumir pino y nosotros somos fuertes productores de eucalipto”.

Sin embargo, advirtió que sí habrá efectos indirectos, porque “esa tracción que va a hacer esta planta va a consumir muchos subproductos de industrias”, lo que podría generar movimientos en la demanda regional.

En ese sentido, explicó que algunas industrias que hoy se abastecen en otras zonas “van a tener que venir a abastecerse con productos de nuestra zona”, generando un reacomodamiento en la cadena.

Competencia y oportunidades en el mercado

Otro de los puntos señalados es el posible impacto en los precios y la competencia entre especies. “Va a tener un impacto también sobre la producción de madera cerrada, porque va a competir en cierta medida con el mercado de pino”, indicó.

Esto podría derivar en un beneficio indirecto para el eucalipto: “cuando entra lo que es madera cerrada de pino y eucalipto, suele haber una cierta competencia en el mercado interno”.

Por ello, sostuvo que “el eucalipto también puede estar beneficiado indirectamente por ese mercado más apretado que va a tener el pino”.

Un contexto complejo para la forestación entrerriana

Más allá de las expectativas que genera la inversión, Dalla Tea describió un panorama complicado para la actividad en Entre Ríos, con una producción estancada en términos de superficie.

“El mercado interno está muy deprimido” y explicó que la principal demanda del eucalipto está vinculada a la construcción, sector que actualmente atraviesa una fuerte retracción.

En términos productivos, aseguró que “hoy se está produciendo entre un 40 y un 50% menos de los valores de producción de hace 4 o 5 años”, lo que refleja la magnitud de la caída.

Caída de rentabilidad y dificultades del sector

El referente también advirtió sobre la pérdida de rentabilidad de los productores forestales, en un contexto de costos en alza y precios que no acompañan.

“Los precios de la madera no se han movido en más de un año”, señaló, mientras que la inflación continúa impactando en los costos de producción.

Finalmente, concluyó que la situación del sector no es aislada: “estamos como el resto en general de las economías regionales”, donde, según indicó, “el único sector que está un poquito mejor es la ganadería y el resto está muy complicado”.

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