INTERÉS GENERAL

De la ilusión del trabajo al hambre: La familia cordobesa que sobrevive de los contenedores en Concordia

Llegaron hace cuatro meses con la promesa de un empleo en un aserradero que cerró sus puertas. Hoy, Juan recorre las calles de una de las ciudades más pobres del país buscando restos de comida para alimentar a su pareja y sus tres hijos, uno de ellos con discapacidad.

La historia de Juan y su familia es la radiografía de una Argentina que duele, donde la línea entre el empleo formal y la indigencia absoluta se ha vuelto peligrosamente delgada. Hace apenas 120 días, esta familia dejó su Córdoba natal con un bolso cargado de esperanzas: un puesto de trabajo en un aserradero de Benito Legerén parecía ser el inicio de una vida mejor en Concordia. Pero la crisis del mercado laboral golpeó primero.

El aserradero cerró sus puertas poco después de su llegada, y con él se esfumaron los ingresos. Hoy, la realidad es devastadora. Juan, el padre de familia, tiene como principal ocupación recorrer los contenedores y bolsas de residuos de la vía pública. No busca cartón ni metal; busca comida.

Entre la discapacidad y el desalojo

La familia vive actualmente en Villa Adela, pero la incertidumbre los acosa. «Hoy no tenemos para pagar el alquiler y la municipalidad solo nos puede dar una bolsa de comida por mes, que se consume enseguida», relató Juan a 7Paginas, con la voz quebrada por la urgencia.

El cuadro se vuelve aún más complejo por la composición del hogar. Juan vive con su pareja y tres hijos: dos niñas de 11 y 8 años, y un joven de 22 años con discapacidad. «Todo es muy triste cuando llego con las manos vacías. A veces pasamos el día sin comer nada. Solo pedimos para comer», agrega, evidenciando que la prioridad ya no es el progreso, sino la mera supervivencia.

Un «día de suerte» entre los residuos

Este miércoles, Juan tuvo lo que él define como una jornada positiva. Encontró un poco de fideos entre la basura (Foto), mezclados con restos de yerba y suciedad. Para muchos, un desperdicio; para él, un banquete.

“A esto lo lavamos bien y al menos puedo darle algo de comer a mis hijos hoy”, explicó mientras mostraba el hallazgo, una imagen que sintetiza la crudeza de la indigencia en una ciudad que encabeza los índices de pobreza en el país.

El contexto de una crisis que no da tregua

El caso de esta familia no es aislado. Se da en un contexto nacional donde la desocupación ha sumado casi 300.000 nuevas caras en los últimos dos años. En Concordia, con recursos estatales limitados y expectativas laborales casi nulas, quienes caen del sistema terminan, como Juan, dependiendo de la caridad o de lo que otros desechan.

Cómo ayudar: Llamado a la solidaridad

Ante la ausencia de respuestas estructurales y la urgencia del hambre, Juan apela al corazón de los concordienses. Cualquier ayuda, por mínima que sea, es vital para que esta familia pueda dejar de depender de los contenedores de basura.

Alias de Mercado Pago: Juan.347.catar.mp

Teléfono de contacto: 297 460-6200

Comenta con tu cuenta de Facebook
¡Compartir Publicación!