Multas, cámaras o inspectores: ¿qué evalúa el municipio para frenar los microbasurales?
El municipio advierten que los operativos de limpieza demandan recursos importantes y que, en muchos casos, los mismos espacios vuelven a llenarse de basura en menos de 24 horas. Para conocer qué está haciendo la Municipalidad, si se evalúan sanciones más duras y cómo se intenta abordar una problemática que atraviesa a toda la ciudad, nos comunicamos con Alejandro López, secretario de Servicios Públicos.
El funcionario describió el escenario como complejo y directamente ligado a las conductas cotidianas de una parte de la población. “La municipalidad pone muchos recursos en recoger los residuos y disponerlos, pero esto se vuelve mucho más difícil cuando no hay acompañamiento de los vecinos”, señaló, y aclaró que no todos los desechos tienen el mismo tratamiento. “Está el residuo domiciliario, el de todos los días, después hay ramas, electrónicos, voluminosos, animales muertos, que requieren otro tipo de disposición, ni hablar de los escombros, que son otro tipo de residuo que encontramos mucho, y es responsabilidad de cada vecino”.

En ese contexto, reconoció que durante el verano la situación suele agravarse. “Es una época complicada, y más en momentos de fiestas. Ahí se produce un pico y aparecen muchos microbasurales en distintos puntos de la ciudad. Nosotros los limpiamos todos los días, pero al otro día vuelven a formarse en callejones, esquinas o terrenos baldíos. A veces son vecinos del barrio y otras veces gente que viene de afuera”.
Operativos intensivos en barrios y control sobre terrenos privados
López detalló que, además del trabajo cotidiano, la Secretaría viene realizando intervenciones concentradas en sectores específicos para reforzar la presencia municipal. Uno de los últimos casos fue en el barrio San Miguel, donde se desplegaron cuadrillas de distintas áreas. “Fuimos con electrotecnia, recolección de residuos, ramas, higiene urbana, parques y paseos, Obras Públicas, Defensa Sur para limpiar pluviales y también hicimos mejoras en el alumbrado y en plazas. La idea es generar un golpe de efecto y mostrar que el Estado está presente”.
En ese operativo también se avanzó con intimaciones a propietarios de terrenos baldíos. “Muchos son privados y no están cercados ni mantenidos. El dueño tiene la obligación de limpiarlos, así que se hicieron notificaciones para que se ocupen”, explicó, al tiempo que remarcó que estas acciones se replicarán en otros barrios en las próximas semanas.

Otro eje del abordaje fue el retiro de residuos voluminosos y la educación ambiental. “Mucha gente tiene electrodomésticos viejos o restos acumulados en su casa y no sabe qué hacer. Si el destino iba a ser tirarlos en una esquina, nosotros los retiramos de forma ordenada. Eso evita que después se transformen en focos de contaminación”. Entre los casos más delicados, mencionó la aparición de animales muertos arrojados junto a contenedores. “No solo los tiraron ahí, sino fuera del bolquete, en plena descomposición. Eso no se puede hacer. En barrios donde hay terrenos se los puede enterrar, o pedir que los retire el municipio para disponerlos correctamente en el predio correspondiente”.
Concientización, convivencia y los límites de las sanciones
Consultado sobre si estas intervenciones incluyen diálogo con los vecinos, López afirmó que es parte central del operativo. “La intención es mejorar los hábitos de convivencia. Yo quiero creer que entra el mensaje, para eso trabajamos”, sostuvo, aunque también hizo una distinción. “La gran mayoría respeta, saca la basura cuando corresponde y cuida. El problema es que cuando muy pocos no lo hacen, se vuelve muy visible”.
Desde su mirada, Concordia no está sumida en el caos, pero sí presenta puntos críticos que se repiten. “Hay lugares donde limpiamos, queda impecable y al otro día vuelven a tirar basura. Si los espacios públicos están limpios, la gente los disfruta, toma mate, lleva a los chicos a jugar. Si los llenamos de residuos, terminan siendo basurales”.

Respecto a la posibilidad de endurecer controles y sanciones, el secretario confirmó que el tema está en agenda, aunque advirtió sobre las dificultades prácticas. “Se piensa en multas, en cámaras, en inspectores, pero no es tan simple. Hay gente fuera del sistema a la que una multa no le cambia nada, y tampoco podemos tener un inspector en cada esquina. Las cámaras ayudan a ver el hecho, pero identificar a la persona no siempre es fácil”.
Para López, más allá de la normativa, el foco debe estar en un cambio cultural. “Si nosotros generamos la basura, vamos a vivir entre la basura. No podemos estar retando como a chicos de jardín. Para sentirnos orgullosos de la ciudad necesitamos respetar reglas básicas de convivencia. Creo que no es la mayoría la que hace esto, son pocos, pero hacen mucho ruido”.
Arroyos, bolsas arrojadas y el llamado a la responsabilidad ciudadana
El funcionario puso como ejemplo la acumulación de residuos en cursos de agua y desagües pluviales después de lluvias intensas. “Eso no crece como el pasto. Hubo alguien que tiró la bolsa ahí y el agua la fue arrastrando. Hoy mismo vimos mucha basura en pluviales de la zona noroeste, en Ruta 4 y Boulevard 60”.
En ese sentido, insistió en que el esfuerzo municipal no alcanza si no hay acompañamiento social. “Podemos invertir lo que invirtamos, pero si la gente no respeta las normas, no vamos a llegar a ningún lado”, afirmó, y cerró con ejemplos cotidianos. “No es lo mismo tirar una botella en la calle que guardarla hasta encontrar un tacho. No es lo mismo sacar la bolsa y tirarla por la ventana que esperar al recolector. Son gestos mínimos, pero hacen la diferencia”. La nota, sostuvo López, apunta justamente a interpelar a la comunidad. “Ojalá sirva para que alguno recapacite. Necesitamos el compromiso de todos para poder tener una ciudad en condiciones”.
Fuente: Despertar Entrerriano
