Hisopos, mitos y prácticas peligrosas: las creencias erróneas que ponen en riesgo la salud auditiva
La costumbre de introducir objetos en el oído puede parecer inofensiva, pero los médicos advierten que el cuerpo ya cuenta con defensas naturales para protegerse de manera más eficaz que cualquier instrumento doméstico.
La escena se repite a diario en baños de todo el mundo; un hisopo de algodón se introduce en el canal auditivo con la intención de eliminar la cera y lograr una sensación de limpieza. Sin embargo, los especialistas advierten que el uso extendido de objetos para limpiar los oídos puede provocar lesiones, infecciones e incluso pérdida auditiva.
Según especialistas del portal estadounidense Popular Science, la costumbre de manipular el canal auditivo responde a creencias erróneas y desinformación, más que a una necesidad real de higiene. También subraya la importancia de difundir prácticas correctas y eliminar los mitos que rodean el cuidado de los oídos.
El oído humano posee mecanismos de autolimpieza eficientes, pero la incomodidad ante la presencia de cerumen y la presión social generan prácticas que incrementan el riesgo de daño. Expertos coinciden en que la información adecuada y la supervisión de profesionales resultan esenciales para evitar complicaciones.
El mito de los hisopos y los riesgos invisibles persiste
La imagen de los hisopos de algodón, conocidos también como Q-Tips, se asocia con la higiene personal desde hace décadas. No obstante, el empleo de hisopos en el canal auditivo no solo resulta ineficaz, sino que puede compactar la cera y empujarla hacia el tímpano. Esta acción favorece la formación de tapones y aumenta la probabilidad de lesiones en una de las zonas más delicadas del cuerpo.
El medio estadounidense destaca que la cera, o cerumen, cumple una función protectora y lubricante fundamental. El cerumen atrapa polvo y microorganismos que podrían dañar el canal auditivo. Su presencia no indica mala higiene, sino un proceso natural de defensa del organismo. La percepción de que la cera es un desecho perjudicial impulsa limpiezas excesivas que, lejos de ser beneficiosas, generan complicaciones.
La inquietud por eliminar la cera lleva a muchas personas a introducir objetos como clips, llaves o lápices en el oído. Popular Science advierte que ningún objeto ajeno debe entrar en contacto con el canal auditivo, ya que puede provocar lesiones internas, infecciones y perforaciones del tímpano.
También señala que el uso de sustancias sin indicación médica puede agravar el problema, especialmente en personas con antecedentes de infecciones o daños en el tímpano. Existen gotas de venta libre, tanto acuosas como oleosas, para ablandar la cera, pero no hay evidencia concluyente de la superioridad de una sobre otra y recomienda utilizarlas con precaución.
Un estudio transversal publicado en 2025 encuestó a adultos jóvenes y concluyó que:
Casi todos los participantes (95,6%) usan hisopos para el cuidado del oído, principalmente para remover cerumen.
El 31,9% reportó complicaciones como dolor, tapones de cera, pérdida auditiva, infecciones, sangrado o mareos.
Más del 90% sabe que los médicos desaconsejan esta práctica, pero solo el 14,4% tiene intención de dejar de usar hisopos.
Los autores subrayan que el uso persiste a pesar de la información, y recomiendan campañas de salud pública enfocadas en alternativas seguras.
Un estudio de 2024 analizó el uso de hisopos en niños por parte de sus padres:
El 28,3% de los padres usa hisopos para limpiar el interior del oído de sus hijos.
El 13% reportó complicaciones, principalmente dolor.
El 72% reconoce los riesgos (tapones, infecciones, perforaciones), pero solo el 58,5% recibió educación sanitaria al respecto.
Los autores destacan la necesidad de campañas educativas para modificar hábitos y prevenir lesiones.
El empleo de jeringas de bulbo con agua tibia para irrigar el oído puede resultar útil, pero está contraindicado en casos de daño timpánico o infecciones previas. La presión inadecuada puede agravar la situación y elevar el riesgo de complicaciones.
El canal auditivo cuenta con cilios y cerumen que expulsan partículas extrañas de manera natural. El oído posee un sistema de autolimpieza eficiente, lo que hace innecesaria la intervención manual en la mayoría de los casos. Manipular el interior del oído interrumpe este proceso y puede favorecer infecciones.
La parte externa del oído sí requiere limpieza regular. Se recomienda utilizar un paño húmedo, jabón suave y agua tibia para eliminar residuos en el pabellón auricular, previniendo así la acumulación de suciedad sin poner en riesgo la salud auditiva.
Ante molestias persistentes, dolor o pérdida de audición, el medio estadounidense aconseja acudir a un otorrinolaringólogo. Los profesionales cuentan con herramientas y técnicas seguras para extraer el exceso de cerumen y tratar cualquier complicación. La automedicación y el uso de objetos inadecuados dificultan el tratamiento y pueden agravar el cuadro inicial.
La educación en higiene auditiva y la consulta periódica con especialistas resultan determinantes para preservar la salud auditiva y prevenir daños irreversibles.
