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Salud refuerza recomendaciones para una participación segura en actividades deportivas de alta exigencia

El Ministerio de Salud de Entre Ríos insta a la población a extremar los cuidados y a tomar conciencia sobre los riesgos asociados a la participación en actividades físicas de alta exigencia, como maratones, triatlones, carreras de aventura y otras competencias deportivas, especialmente durante la temporada de verano, cuando las altas temperaturas incrementan el estrés físico.

Si bien la actividad física es fundamental para tener una vida saludable, este tipo de eventos implica un esfuerzo intenso para el organismo. Las estadísticas indican que el riesgo de eventos cardíacos durante estas competencias es de alrededor del 2 por ciento. Aunque se trata de un porcentaje bajo, es suficiente para reforzar las medidas de prevención, ya que las consecuencias pueden ser graves.

Desde la cartera sanitaria se hace especial hincapié en que muchos eventos deportivos son de libre inscripción y no siempre requieren que la persona sea habitué de la disciplina. En este sentido, se advierte que realizar una actividad física de alta exigencia sin entrenamiento previo o sin una práctica regular aumenta considerablemente el riesgo de complicaciones severas, incluida la muerte súbita. “Hacer deporte de manera aislada, intensa y sin preparación es un factor de riesgo que no debe subestimarse”, remarcan los equipos de salud.

Por ello, se enfatiza la necesidad de realizar un chequeo médico previo. Un control clínico básico, que incluya análisis de sangre y estudios de funcionalidad cardíaca, permite detectar factores de riesgo muchas veces silenciosos y brinda mayor seguridad tanto al participante como al sistema sanitario. Asimismo, se recomienda consultar al médico de cabecera, quien podrá evaluar los antecedentes personales y familiares y orientar sobre la aptitud para este tipo de competencias.

El cuidado, además, comienza mucho antes del día de la carrera. Durante las semanas de entrenamiento, marcadas por las altas temperaturas, se aconseja realizar actividad física antes de las 10 de la mañana o después de las 18 horas, evitando los horarios de mayor carga térmica. Entrenar fuera de estos rangos incrementa el riesgo de deshidratación y golpes de calor; si no es posible respetarlos, lo más prudente es no entrenar.

La alimentación también cumple un rol clave y no debe improvisarse el día de la competencia. No saltear comidas, asegurar un buen desayuno con hidratos de carbono y planificar el almuerzo, la merienda y las colaciones previas es fundamental para contar con la energía necesaria. En los días previos se recomienda una dieta equilibrada, con frutas, verduras y alimentos de fácil digestión, y contemplar también una adecuada recuperación posterior, que forma parte del proceso saludable.

Por último, es importante señalar que la preparación responsable, la constancia en la actividad física, la hidratación adecuada, el respeto por los límites del cuerpo y el acompañamiento médico son pilares esenciales para disfrutar del deporte de manera segura y reducir riesgos evitables.

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