“Un tesoro que se fue redescubriendo”: la historia de las tierras de El Palmar, a 60 años de convertirse en parque y reserva nacional
Se cumplen 60 años de la creación del Parque y Reserva Nacional “El Palmar”, a partir de la Ley 16.802, publicada en el Boletín Oficial el 28 de enero de 1966.
Sancionada el 30 de octubre de 1965 y promulgada el 30 de noviembre del mismo año, el texto original establece que sus límites serán “al norte el arroyo Ubajay, desde su desembocadura en el río Uruguay, hasta su confluencia con el arroyo Palma Sola, el arroyo Palma Sola, en todo su curso y desde su naciente una línea este a oeste hasta la ruta nacional 14. Al este, el río Uruguay. Al sur el arroyo Sumaca, desde su desembocadura en el río Uruguay hasta su confluencia con el arroyo Espino; el arroyo Espino, en todo su curso y desde su naciente una línea este a oeste hasta la ruta nacional 14. Al oeste, la ruta nacional 14”.
La contadora Sonia Edith Gastiazoro es docente del área de Economía en la Escuela Secundaria N° 4 de Ubajay. Aficionada a la historia, durante décadas fue reuniendo datos del pueblo y los colonos, y decidió hacer un cambio en el diseño curricular de una de las materias a su cargo. Luego de un recorrido histórico desde 1650 hasta la actualidad, incorporó las actividades económicas locales y regionales, entre ellas las desarrolladas en estas tierras entrerrianas. Parte de esos conocimientos los compartió con El Entre Ríos, en el marco de este aniversario.
“Lo que hoy es parque nacional, originariamente fue una propiedad privada. El Estado expropió estos campos para la preservación de la palmera butia yatay, especie autóctona que –según la información que se tiene- llega a vivir entre 200 y 400 años. Esta idea de preservación se extendió para conservar otros ambientes del patrimonio natural de la región como la selva en galería y el monte xerófilo; hubo un estudio para conservarlo y declararlo como área protegida”.

Más allá del objetivo de preservar una ecorregión espinal con algunas especies típicas del pastizal pampeano y la selva paranaense que derivaron en la creación de este parque, “hay allí un tesoro que se fue redescubriendo: las ruinas jesuíticas, la antigua calera. Un patrimonio histórico que fue la explotación de cal que llevaron a cabo misioneros de la Compañía de Jesús con mano de obra guaraní, aborígenes que habitaban la región”, dice.
Ya siendo parque nacional, “se comenzaron a hacer excavaciones, se encontraron ruinas y elementos que permitieron determinar la época en la que se habían realizado estas actividades de explotación de la piedra caliza, para quemarla en hornos y con esa cal pelar cueros”.
“Este emprendimiento de los jesuitas comenzó en 1650 y se extendió hasta 1767, cuando –por orden del rey Carlos III de España- la orden jesuítica fue expulsada de América. Entonces, estos dominios de El Palmar quedaron bajo un capitán y comerciante español llamado Manuel Barquín, quien residía en Buenos Aires y fue enviado por el rey a través del virrey, para hacerse cargo de esta explotación de piedra caliza en la zona de El Palmar; por eso la calera pasó a llamarse Calera de Barquín”, menciona.
Según recogió la docente de algún material histórico, después de Barquín –entre 1825 y 1850- hubo intentos de colonización, tanto de una empresa inglesa como de una española. “Lo que sí podemos tener como dato es que en 1863 el general Justo José de Urquiza le compra los campos de El Palmar a los herederos de Barquín, más concretamente a su hija Bárbara, quien negoció la venta”.
Propietario de varias estancias, para el caudillo entrerriano “seguir creciendo en el camino hacia el norte, bordeando la costa del río Uruguay hacia Concordia, era sumamente importante”. Además, “la geografía le brindaba una oportunidad estratégica única para avistar y combatir a las tropas portuguesas que avanzaran sobre el río Uruguay”.
Poco tiempo después de esta adquisición, el general Urquiza fue asesinado y esos campos los heredaron dos de sus hijos menores. “La extensión era grande: lo que hoy es el parque nacional más otra estancia hacia el norte, que actualmente se llama Estancia Los Monigotes”.
Luego, las propiedades se dividieron entre los herederos de Urquiza. Pero sobre la Estancia La Calera, donde hoy es parque nacional, “recayó una hipoteca que fue cancelada en el Banco Hipotecario por Samuel Sáenz Valiente, un descendiente vinculado a los herederos originales, quedando entonces como propietario. Esto ocurrió en el año 1929”.
Cuenta que Don Samuel contrajo matrimonio con Emma Antonia Saubidet Cané, una señorita perteneciente a la sociedad bonaerense. Se radican en El Palmar y viene con ellos una hermana de Emma, de nombre Estela, de 15 años de edad. “Con el tiempo, los peones y habitantes de la zona la empezaron a conocer como ‘la niña’. Luego le agregaron al apodo el apellido de su cuñado: ‘La niña Sáenz Valiente’”.
Emma murió muy joven; en tanto su cuñado falleció en 1956. “Estela quedó como única heredera de la Estancia La Calera, justamente la que el Estado expropiaría para la preservación de la palmera butia yatay. Le quedaron muy pocas hectáreas que ella donó a sus asistentes.
“Allí funcionaba una cantera de explotación de canto rodado, que Estela lo vendía a una empresa. Había unas instalaciones industriales valiosísimas y muy grandes, que datan de 1950. Desconozco cómo fue el proceso y las negociaciones para el pago de semejante extensión y si la retribución habrá sido justa. Estela falleció en 1976, 10 años después de la creación del parque”, dice Gastiazoro.
Aprobada y promulgada la Ley Nacional 16.802, comenzó el largo proceso de desalojo. El parque nacional comenzó a funcionar más adelante. “El traspaso definitivo se concretó allá por 1973. El primer intendente de El Parque Nacional El Palmar fue el señor (Feliciano) Maxit, llegó con su esposa e hijos y se instalaron en las dependencias de la estancia”, recuerda.
“La construcción de las viviendas para los guardaparques comenzaría a fines de la década de 1970. Posteriormente, la cuadra de la peonada se transformaría en un restaurante, cuyo primer concesionario fue una familia de Ubajay, de apellido Larrea. Con el avance de las obras, se construye una proveeduría para la zona del camping; el primer concesionario fue la familia Ponce, también de Ubajay”.
Lugar emblemático de la provincia de Entre Ríos, situamos al Parque Nacional El Palmar en el Km 198 de la RN14, localidad de Ubajay, departamento Colón.
Así describe Sonia Gastiazoro al parque, hoy: “El paisaje natural es atrapante. Allí se preserva la flora autóctona, habitada por fauna autóctona”.
Los visitantes encuentran “carpinchos, aves en un espejo de agua o un jabalí pastando al atardecer. Zorros, urracas, vizcachas. Es una belleza ver a los animales en vivo y en directo, y estar en contacto con ellos”.
A sus encantos, suma “nuestro río Uruguay con esa playa de arena que quedó a causa de la cantera. También la barranca de piedra caliza y el atractivo histórico. Por el camino de las ruinas uno se transporta 300 años atrás”.
El Palmar es también “un destino turístico excelente para tener contacto con la naturaleza. El servicio de sanitarios, la proveeduría, la atención en el camping, la calidad del servicio gastronómico del restaurante. Hay acceso a bicicletas, canotaje, excursiones y el Centro de Interpretación”.
“Los atardeceres en El Palmar y la salida de luna sobre el río son soñados”, concluye.
Festejos
Este domingo 1° de febrero se llevará a cabo el inicio formal del Año Conmemorativo por el 60° aniversario del Parque Nacional El Palmar.
Será a la hora 12.00 con la apertura de una muestra de pintura de naturaleza y el corte de cinta del nuevo Centro de Visitantes “Tierra de Palmares”.
Comenzará así una agenda anual de actividades especiales orientadas a la revalorización histórica, ambiental, turística y comunitaria del parque y su entorno.
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*Las fotos que acompañan esta publicación fueron facilitadas por la guardaparques Marina Panziera, y forman parte de la recopilación de Historia Oral realizada con vecinos desde el parque, en el año 2006. Se estima que fueron tomadas entre fines de la década de 1950 y la década de 1960.
