“El toque de red es de lo más complicado; no hay repetición y nos guiamos por lo que ve o escucha”: Franco Martínez árbitro de vóley
Comenzando con la clásica pregunta de ‘¿Cómo se llega a ser árbitro de voley?’, Franco explicó el paso a paso de cómo convertirse en uno: “Hay cursos y carreras bastante básicos, más que nada te habilitan a arbitrar. No es que haciendo un curso ya sabés todo. Más adelante, uno se tiene que ir perfeccionando, haciendo un curso no es que ya va a saber todo, sino que le da herramientas”. En los cursos iniciales, las asociaciones que brindan la capacitación se rigen mediante el reglamento oficial y actualizado, brindado por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB).
En Entre Ríos, el arbitraje se organiza a través de distintas asociaciones. Franco pertenece a la AVRU (Asociación de Vóley del Río Uruguay), donde este año participó de una clínica a comienzos de temporada. Además, existen cursos provinciales, generalmente dictados en Paraná, con una duración aproximada de tres meses, en los cuales los aspirantes son evaluados para determinar en qué categorías están en condiciones de dirigir: “Uno empieza de abajo y va subiendo de categorías, es un proceso”, señala.
El camino continúa para quienes buscan dar un salto mayor. El arbitraje nacional implica evaluaciones teóricas y prácticas que suelen realizarse en Chapadmalal, en el marco de los Juegos Argentinos, donde se concentran selecciones sub-14, sub-16 y sub-18 de todo el país: “Ahí te evalúan en todo sentido, es una experiencia muy exigente”, explica.
El reglamento y sus actualizaciones representan un desafío constante para quienes deciden ejercer la profesión: “Hay muchos aspectos que se van actualizando con el tiempo”, señaló, mencionando cambios recientes como el movimiento de los jugadores durante el saque o el criterio sobre el doble golpe: “Eso te obliga a estar muy atento y actualizado todo el tiempo”.
Dentro del partido, las situaciones más complejas suelen ser las jugadas finas: “El toque de red es de lo más complicado de cobrar. No podés volver atrás ni ver una repetición, y muchas veces te guiás por lo que ves o escuchás, como el roce de los dedos”.

Cuando una decisión arbitral no cae bien en los jugadores, hay veces que los reclamos pueden excederse dentro de lo permitido. Es por eso que el manejo de las situaciones es fundamental: “A veces se te complica un partido y tenés que calmar las aguas. Cuando se alteran los jugadores de los dos equipos, ese es uno de los desafíos más grandes”.
A pesar de que un cobro puede ser cuestionado, el vóley es uno de los pocos deportes que a día de hoy sostienen un respeto por la figura que imparte justicia. Sobre este tópico, Franco sostuvo: “Eso se inculca desde un principio, como jugador y como entrenador. El árbitro no tiene que ser el protagonista del juego, los protagonistas son los jugadores”
En ese sentido, remarca la importancia del trato y la conducta dentro de la cancha: “Tenés que dirigirte bien, ser amable, respetuoso y estar tranquilo. Cuando vos no buscás polémica y sos firme en tus decisiones, el respeto se va dando solo”.
Hablando más propiamente de la disciplina en su conjunto, el referí tiene diferentes visiones según la categoría que se encuentre arbitrando. Por ejemplo, Franco explicó que en divisiones formativas como sub-14 o sub 16, el rol del árbitro es el de un ‘profesor más’: “Con los menores tenes que explicar y enseñar, están aprendiendo”. A medida que la edad sube, también lo hace el criterio en las ejecuciones : “En sub-18 y mayores ya sos más firme, porque están más cerca de Primera y no podés dudar en tus decisiones”.
Desde su experiencia personal, los inicios de Franco en el arbitraje estuvieron ligados a su club y a situaciones informales: “Arranqué arbitrando para mi club, en amistosos de los fines de semana. Un día mi entrenador me preguntó si me animaba y le dije que sí, sin haber arbitrado nunca. Estuve casi cuatro o cinco meses arbitrando solo eso, y después empecé a hacer clínicas en distintos lugares de Entre Ríos”, recordó. Su primera competencia oficial llegó con la Liga Zonal de Menores: “Fue sub-14, sub-16 y sub-18, y esa fue la primera liga oficial que arbitré”.
Con el paso del tiempo, la experiencia fue creciendo: “Como árbitro llevo más o menos seis o siete años. En estos últimos dos empecé a arbitrar más seguido, dos o tres veces por mes. Al principio cuesta que te llamen, pero cuando te empezás a hacer conocido todo cambia”. Esa regularidad le permitió sumar recorridos por distintas ciudades y competencias: “Me llamaron para arbitrar en Federal, Corrientes, Chajarí, Federación, General Campos, San Salvador, además de Concordia”.
En lo personal, Franco vive la profesión con intensidad: “Yo los partidos los vivo como si los estuviera jugando. Me pongo en el lugar del jugador, del técnico, y estoy metido al cien por ciento. Hasta el primer set sentís nervios, aunque no se note. Te metés tanto en el partido que todo lo de afuera lo anulás”.
Finalmente, deja un mensaje para quienes piensan en iniciarse en el arbitraje: “Que se animen y que no tengan miedo. Te van a discutir en todos lados, no solo en una cancha”. Para él, la clave está en la experiencia: “Lo que mejor árbitro te hace es arbitrar. Si te quedás quieto, te estancás. Esto es como estudiar, si no practicas, después cuesta el triple”.
Fuente: Despertar Entrerriano
