«Primero nos sentíamos argentinos antes que periodistas»: Nicolás Kasanzew, corresponsal de guerra en Malvinas
Este martes 30 de septiembre Concordia recibió a Nicolás Kasanzew, periodista y corresponsal de guerra, con una charla que prometía y cumplió. El disertante presentó su punto de vista, desde lo que vivió, en la Guerra de Malvinas, respondió preguntas del público y se metió en polémicas que no suelen aparecer en los libros de historia.
“Primero nos sentíamos argentinos antes que periodistas”, dijo Nicolás Kasanzew, recordando cómo vivió la Guerra de Malvinas desde la trinchera informativa. “No entré en combate de infantería, muchos se enojan, pero no tengo por qué mentir para quedar bien. Me importa la verdad histórica”, explicó, hablando de los héroes y del conflicto desde su experiencia personal.
Entre anécdotas y reflexiones, Kasanzew planteó que la guerra no es solo historia, sino memoria viva, con lecciones y emociones que todavía lo atraviesan: “A veces, la gente me pregunta cosas difíciles, y yo les digo, no voy a rebajar ni glorificar, solo voy a decir la verdad”.
Ser corresponsal de guerra: un antes y un después
La guerra cambió su vida para siempre luego de los sucesos, tuvo que mudarse al exterior. “Fue un parteaguas. Yo estaba en un programa que hacía 30 puntos de rating y en la guerra 45. Me prohibieron, me persiguieron, me calumniaron, me disociaron… Después de ocho años me fui a trabajar al exterior, me fue muy bien, pero yo hubiera querido hacer mi carrera en mi país”.

Hoy sigue conectado con la memoria de Malvinas: “Tengo un canal de YouTube donde hago entrevistas a Héroes de Malvinas, manejo un pequeño diario, soy director de la Gesta de Malvinas del Senado y viajo dando charlas. No sé cuántas charlas llevé dadas, ya perdí la cuenta, pero cuando me invitan, voy”.
Preguntas del público: verdades y mitos
El público no se guardó nada y las preguntas tocaron temas delicados. Sobre el ataque al portaaviones Invencible, el periodista aclaró: “No creo en esas teorías de que fue hundido y reemplazado. Lo que sí creo es que haberlo alcanzado fue una proeza enorme. Hasta el propio Príncipe Andrés dijo que estaba jugando con el cubo mágico con sus camaradas cuando fueron atacados, y tuvo que meterse bajo la cama. Eso es historia, no ficción”.
También se abordó la situación de los que estuvieron en el continente durante la guerra: “No se les puede decir combatientes ni veteranos, porque no combatieron. Se inventó que hubo combatientes en el continente y es una farsa. Ellos mismos están estigmatizados, y la gente los llama casi boys: casi voy a la guerra, casi voy… y yo casi no vuelvo. No es lo mismo”.
Polémica por un coronel fallecido
La charla no estuvo exenta de tensión. La agrupación 3 de diciembre había manifestado críticas en redes sociales sobre la mención de un coronel fallecido, bajo el lema “los muertos no se pueden defender”. Frente a esto, el periodista aclaró: “Yo no tengo nada personal contra él. Sí, tuve desavenencias políticas en vida. Cuando se abrazó con Néstor Kirchner y aplaudió a Fidel Castro, por ejemplo, yo le hice saber que estaba en la trinchera de enfrente. Eso es lo único”.
Sobre su desempeño en Malvinas, fue tajante: “Muchos se enojan cuando digo que no entró en combate de infantería, pero ¿tengo que mentir para quedar bien? No. A mí me importa la verdad histórica. Mis diferencias con él se las dije en vida, no estoy hablando después de muerto”.

Reflexión sobre la verdad histórica
El periodista dejó claro que su compromiso es con la historia y no con la política: “A mí me importa la verdad histórica. No se trata de quedar bien con nadie ni de suavizar los hechos. La gente tiene que saber cómo fueron las cosas realmente, aunque no siempre guste”.
Sobre la experiencia de cubrir la guerra, agregó: “Ser corresponsal marcó mi vida. Todo lo que viví me enseñó mucho, y eso es lo que quiero transmitir en cada charla: la importancia de conocer los hechos y reflexionar sobre ellos, no inventar historias ni hacer política con la memoria de los que estuvieron ahí”.
El lado humano de la guerra
Entre anécdotas y testimonios, también dejó espacio para la emoción: “Saber que nuestro piloto fue clave en el ataque me dio un orgullo enorme. Hasta hoy muchos no lo reconocen oficialmente, pero eso no quita lo que hicieron. Son historias que merecen ser contadas, y que la gente sepa la verdad sin adornos”.
Al final de la charla, el disertante dejó un mensaje directo y contundente: “Lo que yo quiero es que se respete la historia, que se cuide la memoria y que seamos responsables con lo que contamos. La guerra pasó, los protagonistas ya no están todos, pero nosotros tenemos que ser honestos y transmitir la verdad”.
