Coronavirus: cómo funciona el mercado del oxígeno y qué se puede hacer para evitar su escasez en medio de la pandemia
“Por favor ayuden a mi madre”, grita llorando un hombre en la puerta de un hospital en Nueva Delhi donde ya no recibían más enfermos de covid-19.
Como él, decenas de personas cargan a sus familiares moribundos a la espera de recibir atención médica. Pero nadie responde.
La mayor parte de los centros de salud en la capital de India están saturados y los enfermos están muriendo en las calles.
Charanjeev ayuda a cremar los cuerpos de las víctimas. “No hay oxígeno y las personas están muriendo como animales”, le dice a la BBC.
A comienzos de este año, enfermos de covid-19 morían por falta de oxígeno en los hospitales de Manaos, en el norte de Brasil.
En Lima, en Perú, la crisis también llegó a niveles extremos.
Tal ha sido la escasez de oxígeno que existe un mercado negro en varias regiones de Latinoamérica en el que se vende por precios exorbitantes.
Uno de cada cinco enfermos requiere oxígeno
Cerca de un 20% de los enfermos de covid-19 (uno de cada cinco pacientes) requiere oxígeno.
Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, un 40% de los contagiados desarrolla una enfermedad leve; otro 40% moderada; un 15% severa (que requiere apoyo de oxígeno); y un 5% crítica.
Entonces cuando los casos se disparan en un breve período de tiempo, los sistemas de salud colapsan y no tienen cómo responder a la demanda de este gas.
Actualmente los países de ingresos bajos y medios requieren 3,8 millones de cilindros de oxígeno al día (equivalente a 26.400.000 metros cúbicos), según un rastreador de necesidades de este gas desarrollado por los expertos que trabajan en la organización sin fines de lucro PATH.
Forman parte del Cuerpo Especial de Emergencia de Oxígeno, en el que también participan otros organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), para enfrentar la emergencia pandémica.
“Es extremadamente costoso construir una planta de oxígeno”
Evan Spark-DePass, director de Dinámica de Mercado de PATH, explica que la escasez de oxígeno es un problema permanente en muchos países de bajos ingresos.
“Es extremadamente costoso construir una planta de oxígeno líquido en un país”, dice en diálogo con BBC Mundo.
Como son inversiones hechas por el sector privado, agrega, la empresa debe tener la certeza de que existe una demanda suficiente para que su negocio sea rentable.
Es común que cerca del 90% de la capacidad de una planta sea dedicada al consumo industrial de oxígeno.
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Por lo tanto, si no hay una demanda industrial, “es muy poco probable que alguien construya una planta de oxígeno líquido solo para uso médico”, apunta Spark-DePass.
Por otro lado, el sistema de producción, transporte, distribución y almacenamiento es bastante complejo.
En la mayor parte de Europa y Estados Unidos, el oxígeno es distribuido en camiones y almacenado en grandes contenedores desde donde llega a las camas de un hospital.
Pero en las regiones pobres que carecen de esta infraestructura, los enfermos dependen del uso de cilindros que suelen dejar a las familias en la ruina.
¿Quiénes lo fabrican?
A nivel global hay tres fabricantes que concentran el 69% del mercado de gas industrial (el cual incluye el oxígeno médico): Air Liquide, Linde y Air Products, señala Jayasree K. Iyer, directora ejecutiva de la Fundación por el Acceso a las Medicinas.
Algunas de las compañías que operan en el sector han hecho algunos esfuerzos durante la pandemia para mitigar la emergencia, explica, pero asegura que no es suficiente.
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“A medida que más pacientes en los países pobres luchan por respirar, las empresas que dominan el mercado del oxígeno médico tienen el deber de hacer más”, dice en conversación con BBC Mundo.
Los expertos coinciden en que la única manera de resolver el problema de la falta de oxígeno, considerado oficialmente como un medicamento por la OMS, es promover acuerdos entre el sector privado, gobiernos, donantes y organismos internacionales.
Soluciones a largo plazo para enfrentar la escasez
El oxígeno líquido es la mejor alternativa, dicen los expertos, pero requiere que los hospitales tengan la infraestructura adecuada para canalizarlo hasta la cama del paciente.
“Hay que aumentar el financiamiento para construir esa infraestructura”, dice Evan Spark-DePass.
“Los gobiernos deberían darle prioridad dentro de sus presupuestos”, apunta, y generar acuerdos comerciales de largo plazo con los productores que sean negociados a nivel de país.
Otra opción es evaluar la viabilidad de construir plantas de oxígeno, aunque por su costo y requerimientos de mantenimiento, suelen estar fuera del alcance de los países más pobres.
Y otro punto clave, dicen los expertos, es mejorar las redes de distribución del oxígeno en cilindros para que cuando se produzca una emergencia, el sistema esté mejor preparado.
Incluso en un escenario hipotético en el que la pandemia de covid-19 desapareciera, la terapia con oxígeno puede salvar millones de vidas de pacientes que requieren el medicamento cuando tienen graves complicaciones respiratorias por otro tipo de enfermedades.
Como la neumonía, una enfermedad que se lleva la vida de un niño cada 39 segundos, según un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para Infancia, Unicef.
