JUSTICIA

Causa Bordet: acusarían a Norberto Flores por “falso testimonio”

Norberto Germán Flores, hombre de confianza de Gustavo Bordet y de su esposa Mariel Ávila, sería acusado por “falso testimonio”, en una derivación de la causa principal, que investiga el presunto enriquecimiento ilícito del exgobernador de Entre Ríos y su familia

¿Flores Mintió al narrar una supuesta coacción del Fiscal José Arias en su contra? ¿Por qué? ¿Fue una maniobra pergeñada por él o fueron sus mandantes quienes lo presionaron para que lo hiciera, intentando jugar una carta impactante que sacara al Fiscal de la investigación? Si este fue el objetivo, está claro que desembocó en un fracaso, ya que por un lado el Juez de Garantías Edwin Ives Bastian rechazó de plano la recusación y, por el otro, Flores quedó en situación comprometida.

Para entender en qué habría consistido el presunto falso testimonio, resulta imprescindible comparar dos documentos: 1) un acta firmada por Flores, en la que se detalla su exposición ante el abogado defensor de Bordet, Jorge Romero, y su propio letrado, José Ramón Raúl Velázquez y 2) la declaración del mismo Flores ante el Fiscal Martín Núñez, en la que se le pide que ratifique o rectifique el contenido de dicha acta.

El contraste entre ambos documentos sobresale a simple vista, aunque será la misma Justicia la que determine si alcanza para configurar el “falso testimonio”.

En el acta exhibida por el Dr. Jorge Romero en la audiencia donde argumentó para pedir la recusación de Arias, Flores dice: “el fiscal me empezó a hacer un montón de preguntas e insinuaciones, buscando claramente que yo le tirara tierra o le diera información para incriminar a Gustavo Bordet. Concretamente, me preguntó si cuando yo trabajaba como chofer o secretario de Bordet mientras él era Gobernador, le llevaba o le transportaba bolsos con plata para Paraguay o para Uruguay. También me empezó a cuestionar sobre si sabía algo de que Bordet formara parte de la empresa Gruppa 3 S.R.L. y qué yo era socio de Salvador Carubia. También me consultó si tenía conocimiento de que Bordet tuviera casas o propiedades en el exterior, cuentas bancarias. Yo me negué categóricamente todas y cada una de las circunstancias sobre las que se me interrogaba de manera verbal, y luego, me dijo que si yo le daba información al respecto él desvincularía a mi hijo (Germán Ezequiel Flores) y a mí de la investigación. A lo que le dije que yo no puedo mentir”.

Pero, en el segundo momento, ante el Fiscal Núñez, Flores confirmó solo tres cosas del acta: su firma al pie, la existencia de una reunión y que se habló de aportar información como gesto que sirviera para desvincular a él y a su hijo de la causa. Pero en estos dos últimos puntos, invirtió 180 grados el polo de la responsabilidad. En primer lugar, porque dijo que el encuentro con Arias no resultó de una citación verbal del fiscal –como decía la versión inicial- sino que fue solicitado por el propio Flores. Y en segundo lugar porque también asumió como una propuesta a instancia suya colaborar con la investigación a cambio de ponerse a salvo él y su hijo.

Respecto de la versión inicial según la cual Arias le habría preguntado por “bolsos con plata”, salió del paso asegurando que no fue tan así, que fueron preguntas genéricas sobre su trabajo y no tan específicas.

Por último, subrayó que nunca se sintió coaccionado ni intimidado por Arias.

En resumen, en esta segunda narrativa, la reunión resultó ser a pedido de Flores y es él quien se ofreció a ayudar en la causa para salvarse junto a su hijo. El giro es mayúsculo, copernicano: de coaccionado a comedido voluntario colaborador de la Fiscalía.

Puesto en una sencilla metáfora, en el acta dice “negro” y en Fiscalía dice “blanco”. En el acta Arias lo presiona para acordar y en Fiscalía resulta ser el propio Flores el que propone un acuerdo. Del presunto “yo no puedo mentir” del acta, con el que se habría defendido heroicamente de la coacción a un casi ingenuo “sólo me preguntó por las tareas y a qué me dedico”.

Así las cosas, el fiscal que le tomó declaración, el Dr. Martín Núñez, se dispondría a cerrar la causa por la supuesta coacción, esfumada casi que por arte de magia, y elevaría la documentación a fin de que, con intervención de otro fiscal, se abra un nuevo legajo, esta vez por “falso testimonio”, delito que el Código Penal de la Nación condena con penas de 1 a 10 años de reclusión, dependiendo de la gravedad del caso.

“Lo han obligado a declarar, y miren cómo lo utilizan, el poder que tienen”

¿La defensa de Bordet incurrió en “mala fe procesal” fabricando el acta mentirosa?

La pregunta podría formularse también de este otro modo: ¿La verdadera “coacción” a Norberto Germán Flores la ejerció el Dr. Jorge Romero, abogado del exgobernador, al hacerle firmar un acta falaz con el propósito de utilizarla para convencer al Juez Edwin Bastian de que el fiscal debía ser apartado de la investigación?

El interrogante surge casi inevitable al observar el brusco cambio en el relato y también repasando algunos fragmentos de la exposición del Fiscal José Arias durante la audiencia del lunes 5 de octubre último, cuando aclaró, de manera tajante, y apoyándose en las imágenes de las cámaras de seguridad de tribunales, que el acta en cuestión era una mentira y que jamás existió la supuesta reunión.

Arias se tomó unos minutos para describir que –según su interpretación- Flores “no es que fue un empleado cuando fue gobernador Bordet. Sigue teniendo una estrechísima vinculación. Lo mandan de aquí para allá. Les hace los favores. Ya casi que parece esto un peculado de servicios, porque si a mí no me traen una factura de que hay una relación laboral entre ellos, estoy pensando que Bordet se está aprovechando de los servicios pagados por la administración, por la legislatura provincial, que no tiene nada que ver, al estilo con el que De La Rúa –para que no me digan antiperonista- se aprovechaba de un jardinero pagado por la administración municipal. Lo mismo está haciendo Bordet con Flores. ¡Y ahora lo manda a cometer delito!”.

Y más adelante adelantó: “Voy a pedir sanciones Vuestra Señoría”. Arias no dudó en considerar que a Flores “lo han obligado a declarar. Y miren cómo lo utilizan, el poder que tienen. Ya he explicado la situación de Flores, que Bordet lo hizo nombrar en la Cámara de Diputados, Senadores, que le fue revocada esa designación por el actual gobierno y entonces apareció el contrato de la mujer para salvarlo y darle cobertura. Por supuesto que sería bueno que Flores declare, porque debe saber muchas cosas. Pero esa reunión no existió. Por eso voy a pedir sanciones por mala fe procesal. Es poco serio venir a la audiencia diciendo que es palabra contra palabra. ¿Qué están queriendo introducir, la duda por la duda? Es muy burdo, muy burdo”, remató.

Por qué los Flores está siendo investigados

Norberto Germán Flores, junto a su hijo Germán Ezequiel, están siendo investigados por sus vínculos con Gustavo Bordet, con Mariel Ávila y con el empresario Salvador Carubia, este último sospechado por Fiscalía de ser testaferro del exgobernador o de haber aportado dádivas a cambio de acceder a contratos con el Estado provincial.

Germán Ezequiel sería gerente de una de las firmas de Carubia, mientras que su padre está contratado en la legislatura por la diputada Mariel Ávila.

A ambos, padre e hijo, con autorización de la Justicia de Garantías, se les secuestraron los teléfonos celulares. De uno de esos aparatos surgieron los diálogos entre Flores padre y su hija Giuliana, quien se desempeñaba como empleada en mesa de entradas de la Fiscalía.

En un audio, se escucha a la joven asumiendo abiertamente haber filtrado datos de la causa, razón por la cual fue denunciada por “violación de secreto de funcionario público” y desvinculada de Fiscalía. Resta saber qué ocurrirá con su empleo de origen en la Municipalidad de Concordia, donde había tramitado una licencia sin goce de haberes.

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