POLICIALES

La policía que denunció una cámara en el baño de una comisaría en Gualeguay habló de “presión y coacción”

La funcionaria policial que denunció el hallazgo de una cámara oculta en el baño de mujeres de la Comisaría Primera de Gualeguay, rompió el silencio y aseguró haber atravesado situaciones de “presión, coacción, exposición e intimidación” dentro de la fuerza después de lo ocurrido.

La mujer envió un comunicado a LT38 en el que salió al cruce de manifestaciones que, según indicó, estarían circulando desde ámbitos de la Jefatura Departamental respecto de la licencia médica que atraviesa actualmente. “No estoy disfrutando absolutamente nada”, afirmó Taborda al rechazar que pueda caracterizarse de esa manera su situación.

La funcionaria, de iniciales R.T., explicó que la licencia “no constituye un beneficio, un descanso ni una decisión voluntaria”, sino que es consecuencia de una situación que afectó seriamente su salud. Según detalló, se encuentra bajo atención profesional, con intervención psicológica, psiquiátrica y de Junta Médica.

En ese marco, vinculó su estado con situaciones que asegura haber atravesado dentro de su ámbito laboral. “Después de haber atravesado situaciones de presión, coacción, exposición, intimidación y un enorme desgaste emocional dentro del ámbito en el que desarrollo mi función”, cuestionó que pueda instalarse institucionalmente que se encuentra “disfrutando” de una licencia.

Taborda consideró además que ese tipo de expresiones banalizan su situación, deslegitiman su padecimiento y constituyen una forma de “revictimización institucional”.

“No necesito ni pretendo privilegios. Lo único que exijo es que no se tergiverse públicamente mi situación”, sostuvo.

También hizo referencia a su decisión de recurrir a la Justicia por lo ocurrido en la Comisaría Primera y remarcó que haber realizado la denuncia no implica un enfrentamiento con la Policía.

“Haber denunciado hechos que consideré graves no me convierte en enemiga de la institución a la que pertenezco, ni habilita a nadie a desacreditarme, estigmatizarme o transformar las consecuencias que estoy padeciendo en una supuesta comodidad personal”, expresó.

“Las instituciones se fortalecen cuando investigan lo que debe investigarse y protegen a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. No cuando minimizan su padecimiento”, concluyó.

La investigación por la cámara oculta

El caso comenzó cuando T. advirtió la presencia de una cámara en el sector de sanitarios y vestuarios destinado al personal femenino de la Comisaría Primera de Gualeguay. La funcionaria terminó recurriendo a la Fiscalía y, a partir de su presentación, se abrió una investigación judicial. La fiscal Mariángeles Schell solicitó un allanamiento en la propia dependencia policial, medida que fue autorizada por el juez de Garantías Sebastián Elal.

Según había trascendido, todos los funcionarios que prestaban servicio en la comisaría quedaron bajo investigación, aunque inicialmente ninguno había sido apartado de sus funciones.

La pesquisa no solamente apunta a determinar quién instaló la cámara, con qué finalidad y las eventuales responsabilidades por el hecho. Otro de los aspectos bajo análisis es qué ocurrió una vez que el dispositivo fue descubierto.

En particular, la Fiscalía busca establecer cómo actuaron las autoridades de la dependencia después del hallazgo y si la evidencia fue preservada correctamente o existió alguna irregularidad en su manejo.

Hasta el momento no se informaron oficialmente imputaciones y la causa continúa bajo investigación del Ministerio Público Fiscal.

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